Las fuerzas políticas españolas afrontan este año varias citas electorales de complejo escrutinio. El PSOE de Pedro Sánchez acabó el año pasado con una demoledora derrota en Extremadura, que supuso una gran victoria del PP y de Vox, con el 60 % de los votos a su favor. Desde entonces, el presidente del Gobierno pretende recuperar la agenda para afrontar con éxito los comicios del 2026 en Aragón (8 de febrero); Castilla y León, en marzo, y más tarde en Andalucía.
Descartado, de momento, cualquier adelanto de las elecciones generales, el panorama político ha estado marcado en el 2024 y el 2025 por los escándalos que han cercado al partido y al entorno de Pedro Sánchez. Porque este período dejó la imagen de los exsecretarios de Organización del PSOE Santos Cerdán y José Luis Ábalos entrando en prisión, al igual que el exasesor del ministro de Transportes, Koldo García. A lo que se suma la imagen del exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, declarando en el banquillo y luego inhabilitado.
No obstante, y descartado de momento el adelanto de una cita de todos los españoles con las urnas, Sánchez continúa con su debilidad parlamentaria, con unos Presupuestos prorrogados desde el 2022. En este sentido, el Gobierno trabaja en un giro o cambio estratégico más político y centrado en el horizonte electoral.
La realidad ahora es que el final del 2025 ha sido duro para el Gobierno y, como consecuencia de ello, el líder socialista prepara un giro para recuperar la agenda y afrontar el difícil 2026 que acaba de empezar. De hecho, todo parece indicar que el líder del PSOE buscará una movilización como la que le llevó a un resultado en las elecciones de julio del 2023 que le permitió mantener la presidencia.
Las expectativas de las próximas citas electorales no parecen muy halagüeñas para los socialistas. La cita de Aragón ofrece unas encuestas que no pronostican un buen resultado. Y luego vendrá el resto.