Estados Unidos contra Venezuela: reglas de juego obsoletas e innecesarias

Ainoa Cabada PROFESORA E INVESTIGADORA EN EL DEPARTAMENTO DE POLÍTICA Y RELACIONES INTERNACIONALES EN LA UNIVERSIDAD DE ADELAIDA (AUSTRALIA)

OPINIÓN

María Pedreda

02 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo hemos visto una y otra vez. Los Estados Unidos usando la teoría de juegos para implementar políticas exteriores que les permiten obtener lo que quieren de forma robusta. En muchas ocasiones, esto se traduce en el uso o en la amenaza del uso de fuerza militar para obtener sus intereses en otras naciones. ¿Y a qué han conducido estas estrategias? A la cimentación de sistemas autoritarios en esos países.

Desde Afganistán a Irak, pasando por Irán, Libia y, ahora, Venezuela. La política exterior de los Estados Unidos con Venezuela puede analizarse desde la teoría de juegos reflejando un patrón de interacción estratégico donde los dos países tienen objetivos competitivos. En el caso de Washington, algunas de las medidas se traducen en: sanciones económicas, presión diplomática y la interacción condicionada a través de la oferta de incentivos que están estrictamente sujetos al cumplimiento de ciertas condiciones preestablecidas. Estas funcionan como mecanismos para intentan alterar el cálculo coste-beneficio del Gobierno venezolano. Esto permite a los Estados Unidos lograr sus objetivos con presión militar.

En agosto del 2025, el Gobierno estadounidense comenzó una ofensiva en el Caribe con el objetivo de interceptar embarcaciones sospechosas de transportar drogas que salían de Venezuela. Desde entonces, más de 80 personas han muerto a causa de los más de veinte ataques llevados a cabo contra estos botes en aguas internacionales. Expertos calculan que los efectivos militares en la región superan las 15.000 unidades, incluyendo buques de guerra, un submarino nuclear, aviones y portaviones, helicópteros y drones. Simultáneamente, Estados Unidos ha asegurado el apoyo de al menos siete enclaves en el Caribe que le proporcionan apoyo logístico al ejército. Esta estrategia demuestra la importancia de dinámicas de coalición características en la coordinación de juegos, donde la participación colectiva mejora la efectividad.

La política exterior de los Estados Unidos exhibe aspectos que pueden ser interpretados usando marcos teóricos de juegos para explicar estrategias de negociación, disuasión y credibilidad en sus relaciones con Venezuela. Estas estrategias han sido puestas en marcha por parte de los Estados Unidos en otros países como Afganistán, Irak, Irán, Panamá y Arabia Saudí, entre otros. De los casos en Afganistán e Irak hemos aprendido que las intervenciones y presiones estadounidenses estaban basadas en información errónea y manipulada para justificar una «guerra contra el terrorismo».

Hoy comprobamos que métodos similares se están poniendo en práctica contra Venezuela en una «guerra contra las drogas» en la que inocentes pierden sus vidas en una campaña militar y de inteligencia iniciada por el Gobierno estadounidense. En el pasado, estas campañas militares han conducido al establecimiento y a la consolidación de regímenes autoritarios en esos países, por lo que podría decirse que este tipo de intervenciones políticas son obsoletas e innecesarias. El uso o la amenaza de uso de fuerza militar debe evitarse a toda costa en política exterior, especialmente en países con inclinación autoritaria como es el caso de Venezuela.