Favor con favor se paga

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

LUIS TEJIDO

13 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Ortuzar y su puerta especial

La persona que al irse de la política —dolida y herida y en contra de su voluntad— dijo que se iba a una bodega, al parecer familiar, a vivir un retiro tranquilo, resulta que se nos ha ido a Telefónica Movistar Plus como consejero de la misma. ¿No era esta persona la que solía decir que había que alejarse del españolismo? Sí, ese político resulta ser Andoni Ortuzar, alto dirigente del Partido Nacionalista Vasco hasta hace escasas fechas.

Ver para creer, la pela es la pela. Un ejemplo más de las puertas giratorias en la política, incluso de un extraño cambio de opinión en su decisión. Aunque más bien parece confirmar aquello que se dice: un favor con otro se paga, algo muy usual entre los políticos. Ángel Santamaría Castro.

  Estrategia de seguridad nacional 

Al advenimiento de sus respectivas legislaturas, cada presidente de EE.UU. imprime su estrategia de seguridad nacional. Trump la acaba de hacer pública para el curso presidencial que aún le resta.

¿Sus claves estratégicas?: China como adversario con el que probablemente habrá que confrontar, aunque no ahora (esto ya venía de Biden); Rusia como elemento relevante con el que hay que acordar; Latinoamérica como patio trasero de una América para los americanos, por supuesto dirigida por Trump, y Europa a la que Trump desprecia por irrelevante. Un desaire que habremos de sufrir, por parte de un mesías político expuesto al albur de sus particulares intereses cambiantes.

Lo malo, que también lo es, no es semejante afrenta a quien ha sido su socio relevante en la interpretación del mundo. Lo perverso sería que los europeos no concluyamos una lectura cohesionada a tal desaire. Que nos quedemos como pasmarotes sin mediar respuesta. Que no articulemos iniciativas adaptadas a las circunstancias.

Espero que Europa sea capaz de reaccionar, no vayamos a sobreentender que a Trump no le falta razón, y que efectivamente carecemos de liderazgo; que el engreimiento, clientelismo y ausencia de visión europea de nuestros principales líderes nacionales nos priva de esa mínima cohesión que nos atenaza con la incertidumbre en la que estamos sumidos.

No les quepa la menor duda: los ciudadanos europeos nos estamos jugando, en estos momentos, nuestra existencia como proyecto del viejo continente, y sin él, nuestra continuidad como estados que fueron, y que, al parecer, ya han dejado de ser. Enrique López.

La trampa del empoderamiento femenino

Escribo desde la frustración al ver cómo un año más se ha instalado en nosotras un concepto de empoderamiento que, lejos de liberarnos, nos atrapa con nuevas exigencias disfrazadas de libertad. Hablo de la versión aspiracional del éxito que cada día vemos en medios, redes y publicidad. Mujeres autosuficientes, emprendedoras, que llegan a todo, por supuesto, también madres, y que siempre están a punto de alcanzar «su mejor versión». Este modelo, convertido en un mantra cultural, se presenta como un camino hacia nuestra libertad, cuando en realidad nos lleva hacia la trampa del empoderamiento femenino.

Lo preocupante es que este relato sustituye el sentido colectivo del feminismo. Y aquí los medios de comunicación juegan un papel clave porque a través de titulares, campañas o referentes, influyen en cómo nos miramos, en lo que creemos que tenemos que llegar a ser y qué es éxito o fracaso. El discurso de «si quieres puedes» es insuficiente y culpabiliza silenciosamente a aquellas que no lo logran. No todas partimos del mismo punto ni con los mismos recursos, y esa verdad rara vez aparece. Mostrar diversidad y contradicciones no resta valor, muestra humanidad.

Necesitamos referentes en los que reconocernos. El empoderamiento no puede reducirse a un eslogan. Tampoco es una carrera individual. Debe ser un proceso colectivo donde todas podamos sentirnos reflejadas. Esto no va de ti o de mí, va de nosotras. Marta Gómez Salvador.