Un modelo en red para el cáncer gástrico

Ana Fernández Montes / Tania Fleitas ONCÓLOGA MÉDICA EN EL COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE OURENSE / ONCÓLOGA DEL HOSPITAL CLÍNICO DE VALENCIA

OPINIÓN

María Pedreda

28 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El cáncer gástrico es un tumor tan silencioso como letal. Su incidencia en España es moderada, con alrededor de 7.500 nuevos casos al año, pero su mortalidad es una de las más elevadas entre los tumores digestivos: apenas un 28 % de los pacientes sobreviven a los cinco años. Y esto nos obliga a preguntarnos: ¿qué podemos hacer para aumentar la esperanza y calidad de vida de nuestros pacientes?

El primer paso es identificar la realidad: estamos llegando tarde. La complejidad en el diagnóstico y la ausencia de un sistema estructurado de detección precoz provocan que la mayoría de los casos se identifiquen cuando la enfermedad está avanzada. Y llegados a este punto las posibilidades de tratamiento y curación se vuelven más escasas.

¿Por qué sucede esto? La explicación está en la propia naturaleza del tumor. Y es que la ausencia de síntomas claros durante las primeras fases dificulta en gran medida su diagnóstico. A esto se une además el problema de la heterogeneidad: no se trata de un solo tumor, sino que existen diversos subtipos, con comportamientos y respuestas terapéuticas distintas.

Así, las particularidades del cáncer gástrico provocan que algunos mecanismos de detección precoz que sí que funcionan en otro tipo de tumores, como el cribado poblacional, sean poco prácticos en este contexto.

El resultado es un escenario clínico en el que la detección temprana depende en gran medida de la habilidad, experiencia y sospecha del equipo profesional que atiende al paciente. O en otras palabras, de su grado de conocimiento profundo del cáncer gástrico.

Y es aquí donde entra en juego otra de las variables de riesgo que afectan a este tumor: su moderada incidencia y la dispersión territorial de los casos, que impide que la mayoría de los centros puedan adquirir suficiente experiencia como para atender sus necesidades específicas.

Ante esta situación, los oncólogos que formamos parte del Grupo de Tratamiento de los Tumores Digestivos proponemos avanzar hacia un sistema que apueste por la especialización de los equipos. Una red de centros de referencia conectados a centros colaboradores mediante un sistema de derivación ágil de los pacientes.

Esto permitirá un sistema coordinado, liderado por centros con suficiente experiencia clínica, capacidad y músculo para atender el cáncer gástrico de manera transversal; con equipos multidisciplinares que no solo contemplen el tratamiento médico, sino también el bienestar general de las personas que padecen este tipo de tumor: oncología médica, cirugía, oncología radioterápica, endocrinología, aparato digestivo y enfermería, pero también apoyo psicosocial y nutricional, entre otros.

La evidencia actual subraya la relevancia de que los pacientes de cáncer gástrico reciban atención en entornos con suficiente experiencia y recursos. Dada la complejidad del tumor y su incidencia moderada es fundamental que todos los pacientes y profesionales tengan acceso a equipos multidisciplinares especializados, así como a investigación clínica, procedimientos avanzados y cuidados de soporte de calidad.

Por eso aconsejamos avanzar hacia un enfoque multidisciplinar e integral, mediante un sistema de derivaciones hacia centros de referencia con capacidad para atender de manera especializada el tumor gástrico. Un enfoque que puede ayudar a aumentar la supervivencia y calidad de vida de los pacientes y que crea una igualdad territorial: un tratamiento de calidad para todos, sin importar su territorio de origen.