El 3 de noviembre, Carlos Mazón nos sorprendió, una vez más, con una comparecencia en la que escenificó un relato que poco tenía que ver con el anuncio de una dimisión. 370 días después de la dana. Un discurso plagado de mentiras, medias verdades y nuevos insultos a los familiares en los que nos acusaba de intervenir en una campaña orquestada para llamarle asesino.
Una comparecencia en la que los fallecidos no se merecieron ni un minuto completo de los 20 que duró el discurso, donde nunca apareció la palabra perdón, ni una asunción de responsabilidad. La dana, ciertamente, fue inevitable, pero en sus manos y en las de su Consell estuvo evitar las consecuencias trágicas de lo sucedido. Con su nula gestión convirtieron una catástrofe climática en una catástrofe humana que se cobró 229 vidas.
Las muertes de nuestros familiares nos duelen hoy tanto como el día antes de ese comunicado, y tanto como cada día desde el 29 de octubre del 2024. Pero que el máximo responsable de nuestra desgracia ya no represente a un pueblo que se puso en pie para ayudar a los que estábamos en el suelo, heridos y muertos, es un alivio. Un alivio moral y una victoria social. Es la prueba irrefutable de que las personas pequeñas, haciendo cosas pequeñas —salir a las calles a manifestarnos, mantener vivo el recuerdo y la dignidad—, somos capaces de cambiar el mundo. Mazón no será más el «Gens honorable President de la Generalitat». Se ha mantenido durante 12 meses sin pedir perdón a las familias y al pueblo valenciano, y no ha tenido la decencia de hacerlo ni siquiera en su despedida.
Que nadie intente engañarnos, ni ha dimitido por voluntad propia ni porque su partido le haya retirado el apoyo, sino por la presión ejercida y mantenida por las familias de sus muertos, de los muertos de este gobierno valenciano, por la presión de las asociaciones, la sociedad y de toda la gente decente y de bien que nos ha apoyado y arropado durante todo este tiempo.
En la comentada declaración, él ha querido morir matando, mantener sus mentiras, repartir responsabilidades que son suyas y de todo su Consell y para reforzar el efecto deseado. Han iniciado una campaña brutal en redes sociales de ataques contra las cabezas visibles de nuestra asociación. Cualquiera podría pensar ataques que han sido realizados, auspiciados y orquestados por cargos del Partido Popular valenciano y del partido que los apoya y los sostiene, desde sus propias cuentas, desde cuentas falsas y desde cuentas particulares a las que alientan y manipulan. Su único propósito es dañar, deshumanizar y destruir a las víctimas. La verdad les importa bien poco, su único interés es salir indemnes. Lo hemos visto en otras catástrofes en las que, como esta, las víctimas les hemos sido incómodas por pedir justicia y radiografiar una nefasta gestión, así sucedió con las víctimas del accidente del metro, las del 11M o el Yak 42.
El primer paso es una realidad: Mazón dimisión. Debemos ir a por el segundo: Consell dimisión. Mazón a prisión. Los nuestros merecen justicia y no dejaremos de reclamarla, le pese a quien le pese.