Un paso más con las cirugías robóticas

belén lópez viñas JEFA DEL SERVICIO DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA DEL CHUAC

OPINIÓN

Imagen de una operación con el robot Da Vinci en los quirófanos del Hospital Universitario A Coruña.
Imagen de una operación con el robot Da Vinci en los quirófanos del Hospital Universitario A Coruña. F.F.

28 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace casi cien años, en torno a 1930, comenzó el uso de la cirugía laparoscópica con intervenciones sencillas de cirugía ginecológica. No obstante, no fue hasta finales de los años noventa y principios de la primera década del siglo XXI que comenzó a extenderse en buena parte de las especialidades quirúrgicas. En los últimos 25 años se ha asentado esta revolución, la implementación de la cirugía endoscópica ha supuesto un cambio radical en la asistencia a nuestras pacientes.

Misma cirugía, mínima incisión.

Todo ello ha supuesto un beneficio para nuestras pacientes. Menos sangrado intra y posoperatorio, menor tasa de adherencias, menor dolor posoperatorio, menor tasa de infecciones nosocomiales al permanecer menos tiempo en el hospital, menor tasa de infecciones de sitio quirúrgico, de seromas, de dehiscencias de herida, de hernias posquirúrgicas…

Hace cuatro años en nuestro hospital dimos una vuelta de tuerca a este proceso imparable con la introducción de la cirugía robótica. Esta, a las múltiples ventajas de la cirugía endoscópica, le aportaba un plus.

Esa mejora era tanto para las pacientes como para el equipo quirúrgico. Visión 3D de alta calidad que permitía magnificar la imagen e identificar estructuras que jamás se habían visto en cirugía abierta, se intuían en cirugía laparoscópica y se veían claramente en la consola de las cirujanas robóticas permitiendo una preservación nerviosa que evita secuelas importantes en el posoperatorio; esa misma visión nos permite visualizar los hematíes cuando apenas asoman de los vasos sanguíneos minimizando el sangrado.

Instrumentos con un giro de 360 grados nos permiten el acceso a prácticamente cualquier lugar de la anatomía. Por último, el trabajo del cirujano desde una consola nos permite operar con una ergonomía impensable en laparoscopia, reduciendo el estrés físico y el riesgo de lesiones por fatiga.

Notables son los beneficios para las pacientes: menor dolor posoperatorio al minimizar el movimiento de los puntos de inserción del procedimiento, mejor recuperación posoperatoria al poder trabajar con una presión de gas menor, puesto que los brazos del robot sostienen la pared abdominal, y mejor recuperación física por la menor incidencia de dolor y de anemia posoperatoria.

Un paso más que se nos permite mediante la cirugía robótica es acercar el manejo quirúrgico a pacientes que anteriormente no eran susceptibles de ser abordadas mediante cirugía, pacientes con obesidad severa o mórbida o con patología de otros órganos que contraindicaban las intervenciones, y que en este momento pueden beneficiarse de ella.

Dentro de la atención ginecológica todo ello supone un reto que asumimos diariamente, profundizando en el conocimiento y adquiriendo las destrezas que nos permiten tomar el pulso a los avances científicos y tecnológicos para así mantenernos entre los servicios punteros dentro del sistema nacional de salud.