Quita sí, pero para rescatar la AP9
OPINIÓN
Si el Estado tiene dinero para condonar deuda, también lo tiene para rescatar la AP-9. Lo demás son excusas. Galicia podría beneficiarse de una quita de 4.010 millones y rescatar la autopista costaría en torno a 1.000 millones, incluso menos según algunos estudios. La propia Xunta maneja cifras más altas, pero el trabajo de la Universidade da Coruña o los cálculos de Diego Maraña —el mismo que con su colectivo logró que Europa declarase ilegal la prórroga de la concesión— lo sitúan en esa magnitud. Dicho de otra forma: con una cuarta parte de la quita bastaría para liberar de peajes a Galicia, y sobrarían más de 3.000 millones para otros usos.
Europa no da más margen: el ultimátum de la Comisión se comunicó a mediados de julio y hoy, 17 de septiembre, expira el plazo para que España responda antes de que el caso pase al Tribunal de Justicia de la UE. Y el dictamen motivado es contundente: la prórroga hasta el 2048 fue ilegal, equivalente a una nueva concesión sin concurso. Si la base jurídica es inválida, mantener los peajes carece de legitimidad pública. El Gobierno tiene la obligación de actuar y ahora cuenta, además, con la oportunidad financiera para hacerlo sin excusas.
Frente a esto, la respuesta oficial insiste en que un rescate «desequilibraría las cuentas del Estado». ¿De verdad? Estamos hablando del mismo Ejecutivo que plantea condonar decenas de miles de millones en todo el país. A Galicia le corresponden 4.010 millones, liberar la AP-9 costaría una fracción de esa cifra. ¿Qué desequilibra más: rescatar una ilegalidad que penaliza directamente a nuestra competitividad o repartir condonaciones sin finalidad transformadora? Nos están tomando el pelo: se niega lo justo con la excusa fiscal, mientras se condona sin exigir reformas de fondo.
El modelo actual es insostenible: el Estado destina miles de millones en bonificaciones que no resuelven nada. Solo en la AP-9, los descuentos comprometidos hasta el 2048 superan los 3.100 millones, más del triple de lo que costaría rescatarla de una vez. Y mientras, la concesionaria presenta beneficios récord tras décadas de diferir amortizaciones y priorizar dividendos. Como recuerda Diego Maraña, después de más de medio siglo apenas se ha amortizado un tercio de la inversión. Si la infraestructura está prácticamente pagada, ¿qué sentido tiene seguir sangrando a familias y empresas?
Aquí la posición del presidente de la Xunta es clave. Si realmente se quiere aceptar la quita, debe hacerlo con un objetivo claro: que sirva para rescatar la AP-9. Solo así se verá si la intención del Gobierno central es buena o no. Si el dinero se destina a corregir una ilegalidad, se actuará en beneficio del interés general; si no, quedará en evidencia que las condonaciones solo buscan maquillar balances sin transformar nada. Al presidente le corresponde plantearlo con firmeza, porque es Galicia quien soporta la anomalía y quien tiene la oportunidad de corregirla.
Los gallegos no pedimos que nos condonen deuda sin más. Queremos que se rescaten las ilegalidades que pagamos todos los días. Y la primera de ellas, por dimensión y por simbolismo, es la AP-9. El dinero está, el respaldo europeo también y el tiempo se acaba. Ya está bien de marear. Ha llegado el momento de hacer lo que toca: rescatar la autopista y cerrar de una vez por todas una herida que nunca debió abrirse.