La vuelta de la «mili», oportunidad para la resiliencia social

José Antonio Chaín CORONEL DEL EJÉRCITO

OPINIÓN

PILI PROL

14 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El debate sobre recuperar el servicio militar obligatorio en España suele plantearse en clave de defensa. Se habla de la guerra en Ucrania, del rearme en Europa del Este y de la necesidad de tener ciudadanos preparados para un posible conflicto. Pero quizá la verdadera pregunta sea otra: ¿de qué necesitamos defendernos como sociedad?

España no vive bajo la amenaza inmediata de una invasión, pero sí sufre cada año emergencias que ponen a prueba su resistencia: incendios devastadores, inundaciones repentinas, olas de calor extremas, pandemias o ciberataques. Esa es la guerra cotidiana. Y para ella no necesitamos soldados de reemplazo, sino ciudadanos formados, organizados y solidarios.

Un servicio obligatorio enfocado en la resiliencia social podría ofrecer a los jóvenes un aprendizaje útil y duradero: formación en protección civil, primeros auxilios, respuesta ante catástrofes o seguridad digital. No sería un paréntesis forzado, sino una experiencia práctica con impacto real en la vida de todos.

Además, tendría un efecto cohesivo. La mili del pasado fue percibida como un sacrificio inútil para muchos. Un servicio civil, en cambio, podría convertirse en una etapa de orgullo compartido, inclusiva para hombres y mujeres, adaptada a las capacidades de cada persona, y orientada al bien común.

La pregunta clave, «¿para qué?», sigue abierta. Si la respuesta es para revivir trincheras, el debate suena a pasado. Pero si la respuesta es para reforzar nuestra sociedad frente a los desafíos del presente, el servicio obligatorio puede encontrar un nuevo sentido.

La mayor fortaleza de España no se medirá en el número de fusiles, sino en la capacidad de sus ciudadanos para cuidarse y protegerse unos a otros. Ese es el verdadero futuro de la defensa.