120.000 litros de orina

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

MARCOS MÍGUEZ

29 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Esa es la cantidad que habrá salido de las vejigas de otro tanto número de participantes en las hogueras de San Juan que han invadido las playas de mi ciudad, si calculamos que tantas horas de beber alcoholes de variado origen dan para litro por cabeza. Y ustedes, como Jorge Manrique, me dirán: pero son ríos que van a dar a la mar —callando, eso sí, el verso donde el poeta añade con el pie quebrado: que es el morir—. Yo no tengo nada contra la orina, válgame Dios. He celebrado con entusiasmo el alegre recorrido de la agüita amarilla que salía del cuerpo de Pablo Carbonell, cuando era cantante de Los Toreros Muertos. He hecho yo mismo de niño carreras del —otro— líquido elemento por los canales que dejan las uniones de las baldosas de las aceras. En fin, hasta bien avanzada la adolescencia, he disparado mi chorro al grito de a ver quién llega más lejos. También sé de la importancia de los festejos de la plebe, lo del panem et circenses. Ahí está el Coliseo romano para confirmarlo con inmensa contundencia. Pero convengamos que inaugurar la temporada de playa con una fiesta que deja 54.000 kilos de basura y un incalculable universo de colillas, tapones, y otros pequeños objetos menos nobles que no se dejan recoger, no es la mejor manera. Y que aquellos que dejan atrás sus desperdicios como quien deja su impronta no parecen los mejores ciudadanos, ni siquiera romanos.

Eso sí, por San Xoán a sardiña molla o pan. Y a saltar la hoguera como si no hubiera un mañana. Pero lo hay.