Jaime Miquel: adiós, maestro

Carlos Cigarrán Valea DIRECTOR DE SONDAXE

OPINIÓN

GONZALO BARRAL

20 may 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Como todos los fines de semana, este domingo lo primero que hice fue disfrutar de la lectura relajada de La Voz de Galicia, junto con una buena taza de café. Y fue así hasta que me encontré con la noticia desagradable e inesperada de la muerte del que ha sido un maestro del dato electoral, Jaime Miquel. Conocí a Jaime en 1997, ya que tuve la fortuna de estar aprendiendo con él durante las tres semanas previas a aquellos comicios gallegos del 19 de octubre, en los que se produjo el famoso sorpasso de Beiras a Caballero. Jaime Miquel, fue quien dirigió el primer tracking electoral que se publicó en un periódico en España y que hicimos desde Sondaxe para La Voz de Galicia.

Fueron días intensos. Le gustaba madrugar, leer la prensa y visitar el centro de nuestra amiga Panchi, donde se llevaba a cabo la recogida de información telefónica para el tracking. Luego íbamos a la delegación de La Voz en Santiago, donde nos encerrábamos todas las tardes para analizar y sacar el informe que se entregaba todos los días al periódico. Disfrutaba dándole vueltas a los datos y comentándolos durante la cena, antes de que lo acompañase al hotel en el que se alojaba.

Licenciado en Geografía e Historia, inició su carrera como investigador del comportamiento electoral en Gallup España, llegando a ser director general bajo la batuta de su padre, fundador de la empresa y por el que sentía una gran admiración.

En mis días con Jaime descubrí que le gustaba enseñar y trasladar todo su conocimiento sobre la profesión, aunque él mismo se definía como «obrero del dato».

La relación se volvió a intensificar a partir del 2012, a raíz de sus artículos en La Voz, donde fue el primero en vaticinar el fin del bipartidismo y la aparición de los nuevos partidos, como Podemos o Ciudadanos. Trabajó como consultor político para varias formaciones de distintos signos y, aunque se podía intuir su tendencia más rojilla, por encima de todo estaba su sentido de la profesionalidad, que era exquisita y admirable. Fue en esos años, cuando hizo un viaje a A Coruña y pude conocer a Guadalupe, su pareja, por la que sentía admiración y con quien también tuvo descendencia y marcó su carácter más bohemio.

Durante esa época colaboramos juntos en varias ocasiones y manteníamos largas conversaciones telefónicas, sobre todo cuando nos adentrábamos en procesos electorales. Era un fanático de los datos, les daba vueltas y vueltas hasta que conseguía entenderlos y tenerlos controlados.

Pude visitarlo dos veces en la Moncloa, donde, de la mano de Iván Redondo, pasó a formar parte del gabinete de estudios y análisis como asesor de Pedro Sánchez. Escribió el libro La perestroika de Felipe VI, del que estaba muy orgulloso y en parte inconscientemente influenciado por su padre, quien desde Gallup España realizó numerosas encuestas para conocer la opinión de los españoles sobre Juan Carlos I.

Convencido de la España plurinacional, amante de la pintura y el arte, le gustaba escaparse al mar, a Denia, a navegar a vela. Aunque era cuando hablaba de sus cuatro hijos cuando más se le iluminaban los ojos. ¡Muchas gracias, maestro, y hasta siempre amigo!