Besarle el culo a los mercados

César Rodríguez Pérez
César Rodríguez JUEGO DE TRONOS

OPINIÓN

Donald Trump, en el despacho oval de la Casa Blanca
Donald Trump, en el despacho oval de la Casa Blanca Nathan Howard | REUTERS

11 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La jornada arrancó con un gesto de provocación que acabó como un meme en las redes. Trump, con pajarita y en modo matón, presume de que los líderes mundiales están haciendo cola para «besarle el culo». La expresión, textual, no es digna de un jefe de Estado, menos aún de un presidente de EE.UU., pero el neoyorquino (aspirante a dictador-emperador) está empecinado en destruir la imagen de su país.

Trump fue capaz de decir más de 30.000 declaraciones falsas o engañosas en su primer mandato (las contó un equipo especial del Washington Post). Es un especialista en posverdad, en intentar matar datos con su relato. Nunca va a admitir que se equivoca o que alguien le venció en un pulso, como el miércoles, cuando suspendió sus adoradas tarifas «recíprocas».

La noticia tranquilizó al mundo, pero en las redacciones, en los platós y en las redes resonó una pregunta. ¿Por qué lo hizo? Sus acólitos dicen que la pausa arancelaria era parte de un supuesto plan magistral, elaborado por la mente privilegiada del autor de El arte del acuerdo (el libro de Donald Trump que se hizo famoso en los 90).

Los analistas hilan otro tipo de explicación: viró ante la inestabilidad de los parqués, la amenaza de la huida de los tenedores de deuda estadounidense e incluso ante el temor de desatar una crisis parecida a la del 2008. Curioso. Quien acabó el día besando culos fue el propio Donald Trump, los de los mercados.