Para fastidiar a Pedro Sánchez

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN · Exclusivo suscriptores

ANA GARCÍA

Cuando Feijoo se dio cuenta de que tenía que votar sí, el palacete y los inquiokupas todavía estaban allí. Las líneas rojas infranqueables se convirtieron de repente en peccata minuta y decidió dar su apoyo

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