Las cosas no son lo que parecen

Xose Carlos Caneiro
xosé carlos caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Kike Rincón | EUROPAPRESS

Los que tenemos la tentación de escribir de política, esa fascinante entelequia, solemos cometer el error de la constante reiteración de hipótesis. Las hipótesis, como las conjeturas, suelen mirar hacia el futuro. Rara vez acertamos. Sin embargo, nos resulta atractivo augurar, profetizar o intuir. Estos días se habla mucho y bien de Yolanda Díaz. Las encuestas pronostican que ya ha adelantado a Podemos y que se consolida como líder del «espacio» a la izquierda del PSOE. No lo dudo. Incluso me atrevo a afirmar (el error de pronosticar los futuros) que será la jefa de la oposición. Porque yo no creo que su frase célebre («Quiero ser la primera presidenta del Gobierno») tuviese cualquier tipo de adscripción o vinculación temporal. Quiere ser la primera presidenta, pero no dice cuándo. Su mérito será juntar bajo las mismas siglas, o la misma marca electoral, a toda la izquierda. Quizá esa sea su primera intención. A la señora Díaz no se le escapa que Sánchez tiene los días en la Moncloa contados. Y que las espadas de las baronías caerán sobre él, y después caerán sobre sí mismas, y tal vez el PSOE acabe siendo lo que fue el socialismo francés, italiano o griego: un gran partido en proceso de descatalogación. Y ahí aparecerá con todo fulgor la figura de Yolanda Díaz. Su intención quizá no sea ganar las elecciones junto a Sánchez, sino tener la fuerza suficiente para que, derruido el socialismo actual, todo el voto de la izquierda caiga de su lado. Es una conjetura. Una hipótesis. Y como la mayoría de las que se han realizado a lo largo de los años, será borrada como el polvo del camino: evanescente. 

No reniego de la idea que acabo de exponer. Porque creo que Yolanda Díaz está muy bien asesorada y nadie, viendo lo que se está viendo, puede afirmar que Sánchez repetirá como presidente. Hace unos días pidió perdón por la ley del «solo sí es sí». Ley de la que él es, obviamente, el máximo responsable. Necesitó seis meses para solicitar disculpas y reformar la ley: él, que afirmó una y otra vez que esta era ejemplar.

Ningún otro presidente hubiese resistido en el cargo. Sánchez, sí. Su único libro (el otro, el de la tesis, dicen que estaba escrito a varias manos) se titula Manual de resistencia. No lo escribió él, sino una de sus asesoras. Poco importa. El timonel de Tetuán tiene bula para hacer o deshacer. Y así seguirá siendo mientras el BOE esté de su lado. Cuando el BOE se acabe, sabrá de verdad qué son los enemigos íntimos, muchos de ellos ahora aquiescentes y apologetas de su gestión gubernamental.

Y volviendo a Díaz, insisto, quiere ser la primera presidenta. Esperará su momento entre sonrisas y caricias en el rostro de sus contertulios. Tiene paciencia. Y la paciencia es una de las grandes virtudes del político de raza. La otra es saber que las cosas, en política, no son lo que parecen. Ser jefa de la oposición, en tiempos del PP, será un éxito incontestable.