Honrar las canas

Manuel Blanco Desar ECONOMISTA

OPINIÓN

Pietro Naj-Oleari

20 feb 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Casi nadie se acuerda de Jacques Delors. Esto demuestra la idiocia y el adanismo actuales. Sin embargo, a él le debemos el impulso que aún hace progresar a nuestra Unión. Uno de sus últimos post en https://institutdelors.eu/ loa el cumpleaños del programa Erasmus, una de sus muchas iniciativas, como el refuerzo del Feder y la política regional europea, el Mercado Único o el euro, entre tantas otras que han hecho de Europa la mejor tierra para vivir. No queda casi nadie de su generación ni como él. Un europeo de origen humilde, católico social activo y luego socialista para superar los estigmas de clase, que hoy se quieren agachar bajo memeces identitarias de toda laya, engendradas por los ociosos beatniks de la opulenta América. Parece que las clases ya no existen, pero la peor discriminación sigue siendo la económica, sea cual sea tu color, sexo o diversidad.

Gracias a Delors y al señor Feder tenemos autovías, puertos, aeropuertos, nuevos hospitales, nuevos institutos… Gracias a Delors tuvimos cohesión, con sus trenes de alta velocidad, depuradoras y hasta relumbrantes paseos marítimos. Gracias a Delors gozamos de ciudadanía europea allende del DNI.

Después de él llegó la decadencia. Tras su libro blanco Crecimiento, competitividad, empleo. Retos y pistas para entrar en el siglo XXI, la miopía estratégica y el infantilismo anidaron en Bruselas. La Estrategia de Lisboa (año 2000) fue un bluf. Pretendía que Europa fuese la economía del conocimiento más competitiva y dinámica del mundo antes del 2010, capaz de un crecimiento económico duradero acompañado por una mejora cuantitativa y cualitativa del empleo y una mayor cohesión social. Ja. Seguimos arrastrando los pies, con objetivos ñoños como los del nuevo bluf «Europa 2020: Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador», y ahora el 2030, el 2050... Artificios de márketing político confeccionados por consultoras especializadas en colorines y PowerPoint que otras clonan cobrando. Nuestros tiránicos competidores internacionales se tronchan.

Hace unos años, Delors nos advirtió que como europeos debíamos optar entre supervivencia o declive. Nos advirtió que hasta el 2030 nuestra población activa disminuirá en 20 millones, mientras que los mayores de 65 años aumentarán en 40 millones. Nos recordó que Europa suponía un 15 % de la población mundial a principios del siglo pasado, un 6 % actualmente, y que descendería al 3 % en el 2050. Para no amargarnos, omitió que la industria asiática ya patenta mucho más que la europea. Que un esqueje de Delors nos ampare y guie.