Cuento de Nadal

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

24 dic 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La Navidad es un maravilloso relato que ha sido tejido en el bastidor de una historia que comenzó a escribirse hace dos mil años, el día en que en Belén vino al mundo Jesús, el hijo del Hombre. Historias de inviernos, cuentos luminosos con metáforas sencillas y moralejas edificantes han construido el gran cuento de Navidad que va pasando de padres a hijos, de culturas y países, cuando se acercan estas fechas.

Esta noche es la más entrañable de las noches del año. Esta noche es Nochebuena y en Occidente se celebra especialmente en torno a una mesa que convoca a las familias entre un aura de fiesta y de nostalgia, con la algarabía de los más jóvenes y la melancolía de los mayores reivindicando ausencias.

Y entretanto vienen a la memoria los viejos cuentos de Nadal que sientan a nuestra mesa de gala a la Cerillera de Andersen con su historia mas triste, o al viejo Scrooge de Christmas Carol de Dickens, que escribió las Navidades pasadas, las presentes y las futuras, donde encontró arrepentimiento a su miseria y avaricia.

Diciembre, el último mes del año, me ha contado entre torpes nevadas y con el joven invierno escrito en su pecho historias susurradas de Hansel y Gretel, narradas por los hermanos Grimm, o el relato del pobre Soldadito de plomo que nos contó Andersen.

Y en un país imaginario de duendes, elfos y gnomos, Tolkien escribió a su hijo Cartas de Papá Noel, que no es otro que San Nicolás de Bari, que viajó a Holanda llevando a los niños naranjas de España. Fueron los emigrantes holandeses a Estados Unidos quienes convirtieron a Sinter Klaus en Santa Claus, el gordo barbado que cabalga los cielos a bordo de un trineo tirado por seis renos que guía Rodolfo, el reno mayor. Fue Washington Irving quien primero lo introdujo en el imaginario popular navideño, y en 1930 la Coca-Cola lo entronizó con su traje rojo a nivel planetario, convirtiéndolo en el espíritu de la Navidad.

Mañana es Navidad y, recordando el nacimiento de Jesús, pido al Apalpador de Galicia, al Olentzero vasco y al Tió catalán que arropen y ayuden a Santa Claus, cuando en la noche reparta sus regalos por todos los hogares. Yo buscaré en el cielo nocturno la estrella que más brille y pediré por ustedes para que se cumplan todos sus deseos y tengan una Nochebuena que sea mas que una buena noche. Este es mi párvulo y sencillo relato, mi amable cuento de Nadal. Feliz Navidad.