Aún no han comenzado las oposiciones a maestro que se celebrarán en la mayoría de las comunidades autónomas y la polémica ya está servida. Si no sabe de qué hablo y es opositor o lo es su hijo, considero que estas líneas le van a resultar sumamente interesantes, aunque lo que contaré sea un secreto a voces.
El tribunal, pieza clave en la evaluación de los opositores, lo forman cinco miembros. Las consejerías de Educación de cada comunidad autónoma designan, habitualmente a dedo, al presidente, y los cuatro restantes son vocales, siendo el secretario el de menor edad. De cada tribunal hay tribunales suplentes, y los vocales son elegidos por sorteo o se presentan voluntarios. Los que salen por sorteo pueden estar de baja, ser preparadores, etcétera… por lo que en el plazo asignado deben presentar las alegaciones correspondientes para que, si no pueden ser ellos, se ponga a un suplente. Como ven, todo muy meticuloso para que nada salga mal.
El problema viene ahora: ya están saliendo las listas definitivas de los integrantes de esos tribunales y cuál es mi sorpresa al ver que hay preparadores en dichas listas, bien de academias, bien porque preparan en su casa, el caso es que está totalmente prohibido.
Llevo muchos años dedicándome a la preparación de opositores a nivel nacional y les puedo asegurar que, mientras siga ejerciendo, no me verán en ninguna lista definitiva de un tribunal. Esto lo tengo clarísimo desde que logré alcanzar mi sueño aprobando las oposiciones y comencé a preparar a otros estudiantes para conseguir su anhelada plaza. Sin embargo, a la vista está que no todo el mundo actúa de la misma forma y que hay muchos preparadores que hacen que las oposiciones a Educación se conviertan en un auténtico circo. Este proceso debe ser totalmente transparente, hay que presentar denuncias, solicito también más control a la Administración y pido a los preparadores que tengan la decencia de recusarse si es el caso. La educación pública española no puede empañarse con prácticas abusivas.