Las golondrinas

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

ARANZADI | EUROPAPRESS

14 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Han vuelto, «de mi balcón sus nidos a colgar», han regresado con esta primavera a dibujar acrobacias en el viento, agrimensoras del aire. Son las golondrinas, los vencejos, los aviones, nuestras queridas aves que cada año, durante al menos cuatro meses, regresan al lugar donde han nacido.

Y escucho cantar a Pedro Infante la balada triste de las golondrinas cuando señala en una estrofa: «Junto a mi pecho hallarás un nido, en donde puedas, la estación pasar…», y me transmiten buena fortuna cuando las veo volar junto a mi casa, saludándome con un giro, con una voltereta gimnástica de fiesta mayor. Mis queridas golondrinas, las humildes anduriñas de mi país gallego, las cosmopolitas hirondelles que vuelan en los cielos franceses, las mimosas rondinis que cruzan la brisa de la tarde italiana.

Corren malos tiempos para ellas. En España hay ahora un treinta y cinco por ciento menos de golondrinas que hace solo diez años