La esperanza llega al lupus

Eugenia Escudero Prado DOCTORA EN ECONOMÍA Y ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS, FUNDADORA Y EXPRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN GALEGA DE LUPUS

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

10 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Me preguntas cómo me siento al escuchar la noticia de que la mutación en una niña española desvela la causa genética del lupus. Me siento feliz. Feliz de lo que supone poder llegar a conocer el origen de la enfermedad que padezco e ilusionada por todo lo que ello traerá consigo: tratamientos específicos para poder combatir la dolencia sin terribles efectos secundarios, mejora exponencial de la calidad de vida de los pacientes y, si me permito soñar, esperanza en lograr su curación.

Me acuerdo de mi diagnóstico, hace ya casi 30 años. Tras meses con terribles dolores articulares y un cansancio extremo, que me impedían desarrollar una vida normal sin dar con la causa, escucho las siguientes palabras: «Tienes lupus. Es una enfermedad crónica que afecta en un 90 % a mujeres, no sabemos qué la produce ni conocemos su cura. A partir de ahora, además de un tratamiento de por vida, no podrás volver a tomar el sol y no podrás tener hijos». Puñalada directa al corazón.

Este diagnóstico dio el pistoletazo de salida a un camino que transformaría mi vida en todos sus ámbitos: laboral, personal, familiar… De hospital en hospital, de especialidad en especialidad. Fueron años repletos de múltiples pruebas, innumerables analíticas, complejas cirugías, difíciles tratamientos y dos trasplantes de riñón. No ha sido un camino fácil y, aunque alguna vez estuve cerca de saludar a San Pedro, igual que el resto de mis compañeras de diagnóstico, jamás he tirado la toalla.