Carlos San Juan es cirujano y urólogo retirado, y también la persona que ha recogido 600.000 firmas para que la banca atienda bien a sus clientes más mayores. Datos que demuestran que es mayor y no idiota. Ha planteado un asunto complejo que parte de una premisa falsa: los mayores no saben entenderse con las nuevas tecnologías. Hay personas y personas; y sin tener en cuenta su edad, unas se sentirán cómodas con el manejo de ciertas aplicaciones, y otras, tan mal que no las volverán a utilizar jamás. [No discuto que a los 90 años es probable que no tengamos interés en que nos rompan la cabeza con tal o cual app].
Pero que a nadie se le olvide que hay programas informáticos mal resueltos, que no funcionan, a pesar de que han sido desarrollados por emblemáticas corporaciones financieras, grandes empresas privadas y administraciones públicas. Técnicos ineficientes los hay en todas partes y en todos los oficios. A esto se suma que hay terminales sin los niveles mínimos exigidos para funcionar con rapidez (pero que valen una pasta), y que jóvenes y viejos perdemos horas en averiguar el funcionamiento de cualquier distorsionante web.
La culpa se la echan a los viejos, pero en esto de la brecha digital hay mucho que rascar.