¿Por qué duele la regla?

belén lópez viñas JEFA DEL SERVICIO DE GINECOLOGÍA Y OBSTETRICIA DEL CHUAC

OPINIÓN

M.MORALEJO

06 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Seis de la mañana. Un intenso dolor en el vientre despierta a María. «¡Maldición! Otra vez», musita entre dientes mientras se levanta a tientas para coger un antiinflamatorio y tomárselo con un sorbo de agua. 

Esta vez le ha cogido por sorpresa. Habitualmente comienza de día con un tímido ronroneo precursor de los cólicos que vendrán después, y rápidamente se toma el analgésico para evitar que vaya in crescendo. Con una sonrisa abortada por el dolor se alegra de haber estudiado esa asignatura de Farmacia: «Los antiinflamatorios inhiben la biosíntesis de prostaglandinas y tromboxanos». Claro, por eso son tan eficaces cuando empieza. Evitan que esas dichosas sustancias se liberen; si ya están ahí es otro cantar. A veces pasan horas hasta que cede. María sabía todo esto y también que en una hora tenía que levantarse para ir a trabajar, no quería faltar, ni estar desconcentrada por este motivo, pero en ocasiones esa dichosa dismenorrea le impedía centrarse en su labor. La historia de María no es algo inhabitual, por el contrario, miles de mujeres experimentan cada mes ese intenso dolor, consecuencia de la liberación de prostaglandinas que estimulan la contracción del útero para la evacuación del endometrio (mucosa que lo recubre en su interior y que se desprende cada mes si no ha habido concepción). Lo más habitual es que esta dismenorrea, pues así es como se llama este flujo menstrual o menstruación dolorosa, sea primaria, esto es, que no tiene ninguna patología o causa orgánica de base. Se considera que la liberación de estas sustancias que provocan dolor se liberan para favorecer la contracción del útero ayudando a que evacúe su contenido.

Además del tratamiento con antiinflamatorios, los anticonceptivos hormonales, en todas sus formulaciones, son útiles para evitarla, especialmente si ello va acompañado de una dieta sana, ejercicio y una vida sin estrés. Un pequeño porcentaje de estas dismenorreas, especialmente aquellas de aparición tardía en la vida adulta, pueden ser secundarias a otras afecciones, tales como presencia de pólipos o miomas (aunque estos habitualmente son asintomáticos), procesos infecciosos o endometriosis.