Las patuleas están en auge

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

Eduardo Parra | Europa Press

05 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, instó hace unos días a Pedro Sánchez a destituir al ministro de Consumo, Alberto Garzón, y le propuso destinar el dinero de su sueldo y el de los de su «patulea de asesores» a una campaña en defensa de la ganadería española. También dijo que se planteaban el apoyo de Ciudadanos a la reforma laboral «si Sánchez no cede a las exigencias de Bildu y de la patulea de sus socios nacionalistas y separatistas».

Después de un tiempo un tanto olvidado, vuelve con fuerza el sustantivo patulea, cuyo origen está en patullar (‘pisar con fuerza, pisotear’ y ‘hablar ruidosa o frívolamente’). En el siglo XIX, las patuleas empezaron siendo la soldadesca desordenada y las partidas de gente desbandada y maleante. Grandes usuarios de este término fueron Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán. Esta lo emplea también como equivalente a grupo de niños: «Yo venía desfallecido: me dio caldo, pifón y sardinas, y vi a su mujer y su patulea de criaturas» (La Quimera, 1905). María Moliner los convierte en «chicos traviesos», acepción que no registra el diccionario académico. Ese sentido se conserva en el catalán patuleia, que además de ser la soldadesca en desorden y la partida de vagabundos e indeseables es la maina, ‘conjunto de niños de una casa’.

En el Diccionario, el artículo patulea se abre con una definición muy aséptica, ‘conjunto muy numeroso de personas o de cosas’, y deja en un segundo plano la de ‘conjunto de personas despreciables’, que, por lo que se ve, está en auge. Al de ‘partida de gente desordenada y violenta’ le pone la nota de «poco usado».