Adictos a «Wordle»

Beatriz Pallas ENCADENADOS

OPINIÓN

12 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Por mucho que la tecnología permita construir pasatiempos digitales apabullantes, los juegos que consisten en adivinar palabras juntando sílabas y letras se mantienen como la unidad básica de diversión de todos los tiempos. Así, en los tiempos del Fortnite, el 2022 ha arrancado con el éxito mundial de Wordle, un juego elemental que se propaga por los ordenadores y teléfonos del planeta.

Nada puede ser más simple. El desafío consiste en adivinar una palabra de cinco letras en solo seis intentos sin partir de ninguna pista ni definición. El primer tanteo es al azar. Como una fusión entre un crucigrama y el clásico Mastermind, en cada intento el juego informa de las letras acertadas y falladas y señala si la posición es la correcta. Nada más. A diferencia de otros juegos que pelean por ocupar a los usuarios cada vez durante más minutos, Wordle se saborea más porque solo permite adivinar una combinación al día. Tanto si se falla como si se acierta, hay que esperar al día siguiente para tener una nueva oportunidad.

El juego de palabras en inglés empezó siendo un pasatiempo privado de su creador, Josh Wardle. En noviembre tenía 90 jugadores y arrancó el año con 300.000 tras incorporar la herramienta de compartir los resultados en redes sociales. Pocos días después ya tiene versiones en español y en gallego.