La mesa: goleada ya antes del partido

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

15 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Con su acreditado talento para disparatar, Iceta ha comparado la llamada mesa de diálogo entre el Gobierno y no se sabe muy bien quién, que hoy se constituye en Barcelona, con las conversaciones de paz celebradas tras la guerra de Vietnam. Aunque su objetivo no fuera equiparar una contienda devastadora y el que el propio Iceta denomina el conflicto catalán, sino aludir a la ausencia en ambos escenarios de un acuerdo de base para iniciar el toma y daca, lo cierto es que Iceta se equivoca, y como siempre a su favor. Pues, por más que sea cierto que entre Gobierno y separatistas no haya un pacto sobre qué debe negociarse, en todo lo demás, que es mucho, el partido empieza con una goleada del equipo local (el secesionista) sobre el equipo visitante (el Gobierno nacional).

El Gobierno (1-0) admite la tesis esencial de los separatistas: la existencia en Cataluña de un conflicto político. Lo cierto es, sin embargo, que ese supuesto conflicto desaparecería en realidad si quienes lo han promovido hasta organizar un acto de sedición contra el Estado -los mismos, por cierto, que afirman ser los únicos que pueden resolverlo- aceptasen que cualquier diferencia política puede afrontarse solo dentro del respeto a la ley, que es lo que, con un increíble cinismo, simulan ofrecer los separatistas a cambio de que se acepte su chantaje inadmisible.

El Gobierno (2-0) acepta debatir con los secesionistas en una mesa creada al margen de cualquiera de las instituciones ya existentes para la negociación territorial, lo que sienta un gravísimo precedente al que podrían agarrarse en el futuro todas las demás comunidades españolas.