Eléctricas: no es para tanto

OPINIÓN

Javier Lizón

15 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Mi recibo de la luz

Nada más lejos de mi intención de romper una lanza a favor de las eléctricas. Pero resulta difícil de entender la agresiva avalancha de información alertándonos de llevarnos a la ruina el precio de la electricidad. Soy usuario de comercializadora regulada con potencia contratada de 3,45 kw y electrodomésticos e iluminación habituales en domicilio de dos personas. Acabo de recibir la última factura con lectura de consumo de 25 de julio a 24 de agosto; 32 kwh en hora punta, 45 en llano y 53 en valle, con un total 130 kwh y un importe de la factura, que comprende potencia contratada y energía consumida después de aplicar el 10 % de IVA, de 38,26 euros. Veo la factura más antigua que conservo, con lectura de las mismas fechas del año 2018, cuando nadie nos alertaban de la posible quiebra de las economías, y con un consumo de 117 kwh todos del mismo tramo horario e IVA del 21 %, el importe había sido de 36,32 euros. Una sencilla regla de tres nos lleva a la conclusión de que si suponemos igual consumo en ambos años, y si en la actualidad el precio total fuera el mismo que en el 2018 supondría tener que pagar actualmente 40,35 euros, es decir 2,09 euros más de lo pagado. Salvo prueba en contrario, tengo claro que alarmismos aparte, la rebaja del tipo del IVA del 21 al 10, no solo enjugó el aumento del precio de la electricidad, que no parece ser tan desmedido como dicen los agoreros, sino que incluso abarató el total de la factura. Y el corolario de que un uso racional de los tramos horarios no hace necesario poner la lavadora o la plancha a las tres de la madrugada. Manuel López Méndez. Teo.

 «Chiruca»

Esta semana la Chiru cumplió 79 años ojeando cada palabra de las páginas de La Voz de Galicia, como cada día desde que tengo memoria. Nació en Corcubión naufragando en las aguas de una infancia plagada de pobreza, tristeza y hambre. Su menú eran mendrugos de pan con piel de naranja. No obstante, a pesar de los obstáculos, a sus 13 años dejó atrás el malecón desde el que observaba el Olimpo Celta para irse a A Coruña en busca de una alternativa a un devenir que se auguraba ingrato. Trabajó muy duro limpiando, se casó joven y crio a sus hijas y a sus nietos. Tiene una memoria brillante, una naturaleza curiosa aderezada con un carácter distendido y de ocurrencia fácil, una mente abierta a otras perspectivas así como una gran tolerancia hacia los cambios de los tiempos, lo que hace de ella una mujer increíble. Hubiera sido una buena periodista, pero no tuvo la oportunidad de estudiar ni de hacer grandes cosas que pasaran a la historia. Lo que sí hizo fue hacer de su vida un ejemplo a seguir. Nos enseñó lo que es la bondad más absoluta. Como muchas otras mujeres, ella, con pequeñas cosas han hecho más de lo que creen por las que heredamos su testigo. Solo puedo decirle: gracias. Con nada lo has dado todo. No es necesario ser importante para ser tan excepcional. Paula Martínez Mouzo. A Coruña.