Lo llaman diálogo

Abel Veiga JURISTA Y POLITÓLOGO

OPINIÓN

SERGIO PEREZ | Reuters

Pedid, y quizás se os dará. Sed desleales, algo ganaréis. Buscad la diferenciación, nunca permitáis la simetría ni cualquier tipo de igualación. Ensoñad con vuestra patria, nación entre las ninfas de parnasos imaginarios, tal vez algún día se os tratará como tal. O tal vez, quizá, hoy, ya se está haciendo y se ha hecho por casi todos los gobiernos democráticos por lograr dos cosas, la pax autonomicorum -ya sé que no se conjuga ni existe tal vocablo de este modo- y la gobernabilidad financiada o cedida de transferencias y competencias a dos autonomías que siempre han buscado en la diferenciación y la discriminación negativa su ADN peculiar.

Llaman diálogo político a que el Gobierno catalán, claramente separatista, y el Gobierno central, claramente debilitado al máximo, se sienten a hablar. Después de la foto vacua y estéril de la conferencia de presidentes de la pasada semana y el doble feo -el primero, la hornada de millones al lendakari, y el segundo, la ausencia del catalán, que a esa misma hora se regodeaba en Suiza con otra de las políticas huidas después de la aventura de octubre soberanista-, el que se sienten ambos y la dádiva por esa pax y esa gobernabilidad sean transferencias y 1.700 millones para El Prat, más otra letra pequeña, el insulto hacia el resto es manifiesto.

Sigamos todos siendo leales porque el precio a pagar es el que es. No hay escrúpulo y quienes han necesitado a nacionalistas soberanistas vascos y catalanes siempre han hecho lo mismo: pagar, dar, transferir y hacer oídos sordos. No se salva un solo presidente desde la década de los noventa. Ni uno. Y cada cual que mire a su casa. No hace falta airear la de los demás. Luego el cinismo y el descaro llaman a partes iguales en dinteles y jambas propias.

¿Cuánto deben ser perjudicadas las comunidades más leales a la Constitución y a la idea de España precisamente cuando nunca como hasta ahora es más confusa tamaña idea, si es que alguna vez la hubo después del galope orteguiano? Es una incógnita. Dios haga tontos que donde hay listos zorros no crecen, como dice el refrán. Y en estas seguimos, machacando sine die y riéndose unos de otros, sobre todo los que más tensionan, porque nadie les ha plantado cara jamás, ni con el 155 que nunca se aplicó en su intensidad, ni con leyes, juicios y amnistías simuladas o no de otras cosas e indultos a modo de indulgencias plenarias.

Ya basta de tanto escarnio y de tanto mancillar a unas y otras regiones. La deslealtad tiene un tributo y el desequilibrio y la asimetría solo trae ciudadanos de segunda y de tercera. Y eso lo saben quienes ahora mismo compran voluntades y las cobran de otra parte a alto precio, sabedores como saben de que poseen la llave del Gobierno y que unos y otros son capaces de agitar cuantos árboles sea menester o subir el decibelio del despropósito y el enfrentamiento. No sale gratis, al contrario, a unos son millones, a otros pobreza, falta de recursos y despoblación y desindustrialización. Al tiempo. Y para colmo, lo llaman diálogo.