Salvar al naval gallego

Manoli Sío Dopeso
M. Sío Dopeso SERENDIPIA

OPINIÓN

M.MORALEJO

04 jul 2021 . Actualizado a las 23:23 h.

Hubo un tiempo en que el precio de las horas extras de trabajo en un astillero se negociaba en la mesa del convenio y en la calle, con millares de trabajadores haciendo presión y quemando contenedores al grito de ¡lume! Tiempos aquellos, no tan lejanos, entre los años 2005 y 20211 (antes de la crisis del tax lease) en los que las carteras de pedidos de los astilleros echaban por fuera: buques oceanográficos, plataformas off-shore de apoyo a la industria del petróleo, modernos ferris o pesqueros de última generación para armadores nacionales y extranjeros: noruegos, holandeses, británicos... Fueron buenos años. Tan buenos que la competencia europea dijo basta, y acabó llevando a los astilleros españoles ante el alto tribunal de Luxemburgo bajo la falsa acusación de ayudas de Estado.

Costó Dios y ayuda salir de la crisis del tax lease, que mantuvo al naval gallego fuera del mercado durante casi tres agónicos años. Por el camino se quedaron varios miles de empleos y un centenar largo de empresas auxiliares. Pero la capacidad instalada aguantó. Los grandes astilleros siguieron en pie y volvieron a contratar barcos, no sin dificultades, porque ya nada volvió a ser como antes: con la competencia extranjera apretando, con el pulmón económico exhausto, y con los bancos poniendo la proa a financiar operaciones que supusieran el más mínimo riesgo, conseguir ganar una licitación, firmar un contrato y lograr su entrada en vigor se convirtió en una misión titánica.

Y aún así, los barcos han seguido entrando, porque al margen de gestores incompetentes o chapuceros, la cultura industrial del naval que existe en Galicia es un patrimonio arraigado en el ADN de una clase empresarial luchadora y valiente, que durante décadas, de generación en generación, ha transmitido su conocimiento con el sello de calidad que distingue en todo el mundo a decenas de buques de alta tecnología que llevan por todos los océanos la marca Galicia.