Cuando faltan tildes y comas

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

ROI FERNANDEZ

03 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Una persona que acompañaba a un pariente ingresado en un hospital gallego desconcertó a sus familiares con este wasap: «Me preguntaron que desayuno». Fueron varios los que se impresionaron por la gentileza del Sergas de servir un desayuno, y además a la carta, a los acompañantes de los enfermos. Sin embargo, lo que alguien le había preguntado al autor del mensaje era qué había desayunado el paciente.

La ortografía de los textos es fundamental para su correcta interpretación. Quien lea «Decidió no completar el trabajo tal como lo había planificado» entiende que alguien decidió no terminarlo así, como lo había ideado, sino de otra manera. Sin embargo, una coma olvidada lleva a interpretar que ya había proyectado no culminar la tarea: «Decidió no completar el trabajo, tal como lo había planificado». En junio de 1947, Eva Perón, Evita, visitó España en olor de multitudes. Se cuenta que pretendía dirigirse a las masas durante su estancia en Barcelona, y entonces un maquiavélico Franco, según relató años después su hermana Pilar, envió al gobernador civil un telegrama, de aquellos que se escribían con mayúsculas y sin comas, con el texto «evita que hable», escrito enteramente con letras versales, muy distinto de un «Evita, que hable». Más apócrifo aún parece este otro pretendidamente enviado aquellos días desde Buenos Aires: «Franco Evita abrazos. Perón».

La falta de una coma puede tener costosas consecuencias. Hace cuatro años, esa omisión en una ley le costó a una empresa de lácteos norteamericana diez millones de dólares que sus conductores le reclamaban en concepto de horas extraordinarias. La ley, del estado de Maine, establecía que no se tienen en cuenta para el pago de esas horas «el envasado, procesamiento, conservación, congelación, secado, comercialización, almacenamiento, embalaje para el envío o distribución de...», y a continuación enumeraba varios tipos de productos alimenticios. Los conductores alegaron que no les afectaba, porque para que la distribución apareciese como una actividad de aquellas debería haber una coma entre envío y o distribución. Sin ella, la ley hacía referencia solo al embalaje con ese fin.