Otra vez responsabilidad y prudencia

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Ana Escobar | Efe

Era previsible que después de más de un año de convivencia acabáramos perdiéndole el miedo. Hoy ya no hablamos del covid-19 con el mismo respeto con que lo hacíamos doce meses atrás. Es como si nos hubiéramos habituado a incorporarlo a nuestras vidas y aceptáramos esa coexistencia. Los riesgos y las muertes no llegan a conmover a toda la sociedad.

Solo así se explican los excesos y abusos que cada día se producen en nuestro país. El desmadre no está solo en Madrid. Los desórdenes se cometen en todo lugar y por todo tipo de personas que no se toman en serio eso de las restricciones. Desde el ejemplar padre de familia Marcelo, jugador de fútbol, que por saltarse las restricciones perimetrales puede tener que hacer frente a una sanción de 600 euros con su sueldo de 8 millones anuales netos; a los jóvenes incapaces de sobrevivir sin botellones.

También el desbarajuste y las incongruencias en la gestión de la pandemia contribuyeron significativamente a que fuésemos perdiendo el pánico al virus, pese a que se ha llevado por delante a casi 100.000 españoles y destrozado nuestra economía. Sin olvidarse de la fatiga psicológica que padecemos. Vamos a afrontar una Semana Santa con nueve días de incremento continuado de casos en toda España, aunque en este reino de la lluvia estamos bastante mejor. Cataluña, Navarra y Madrid, franceses borrachos a un lado, tienen los contagios al alza y las ucis altamente ocupadas. Una situación que se consideraría aterradora si no fuese porque nos acostumbramos a la tragedia. Como terrible sería saber que a diario se celebran cerca de medio millar de fiestas y grandes reuniones ilegales. La misma cifra que de muertos.

En el horizonte avistamos ya la cuarta ola. Su incidencia depende en gran medida de nuestro comportamiento en estos días. Nuestros mandarines nos piden prudencia y obrar de manera responsable y segura. Que es lo mismo que nos pidieron en Navidad y que ya vimos cómo acabó la cosa.