La mitigüeson y el güincheste


L a letra cuya relación con el español ha sido más azarosa es la w. Muestra de lo mal que le ha ido es que no apareció en el Diccionario hasta 1869, y con tono de repudio: «Con este carácter, que, por no ser necesario, no se incluye entre las letras de nuestro alfabeto, se han escrito y se escriben en castellano algunos nombres propios y otras palabras, que pronunciamos como si la v doble fuese sencilla». Tuvieron que pasar 101 años para que la aceptase en la familia: «Vigésima sexta letra del abecedario español [...]. Su nombre es v doble. No se emplea sino en voces de procedencia extranjera. [...] En palabras totalmente incorporadas al idioma es frecuente que la grafía w haya sido reemplazada por la v simple: vagón, vals, vatio. En palabras de procedencia inglesa conserva a veces la pronunciación de u semiconsonante (washingtoniano)».

 La tradicional resistencia a aceptar esta letra tuvo como consecuencia una marcada tendencia a sustituirla por otras en las palabras españolas de origen extranjero o formadas a partir de estas. Según los fonemas que representaba, era sustituida por u (suéter, de sweater), gu (güisqui, de whisky) o v (darvinismo, de Darwin). Algunos rechazos se han ido enmendando con el tiempo, y hoy aparecen las w etimológicas en palabras como lawrencio, kiwi y darwinismo, que conviven con laurencio, kivi (también quivi) y darvinismo. Aunque la Academia insiste en mantener güisqui, pese a que la Ortografía le propone una adaptación más sencilla: wiski.

El rechazo a la w y el habla popular descuidada han dado pie a algunas adaptaciones singulares, como las empleadas para nombrar el fusil de la marca Winchester y, por extensión, para referirse a cualquier arma de fuego larga y de repetición. El diccionario usual de la Academia no registra estos sustantivos, que sí recoge el Nuevo diccionario histórico de español: winchester, güincheste, vinchester, wínchester. La única aceptable es la última, pero hoy, en plena decadencia del wéstern, ya no tiene mucha razón de ser. La más frecuente en los usos documentados es winchester, sin tilde. Cela emplea güincheste en La Catira, como venezolanismo.

Adaptaciones no menos llamativas son las de otra marca de armas, Smith and Wesson: misquihueso, mistihueso, mitigüeson y mitihueso. Se han usado en varios países americanos, sobre todo en México, donde los combatientes de Pancho Villa crearon mitigüeson, que aparece hoy en muchos textos literarios.

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