El circo de Victoria Abril


Dignas de ver debieron de ser las caras de los anfitriones de los premios Feroz cuando escucharon a Victoria Abril, su premiada de honor en este año difícil, montando justo aquello que había venido a denunciar: un «coronacirco». Abril, que cultivó siempre una imagen de verso suelto y estrambótico, sacó a relucir un negacionismo del virus que encaja con su personaje a contracorriente dentro y fuera de la pantalla.

Todo el mundo tiene derecho a estar equivocado, a dudar y a adentrarse en los debates que crea convenientes para escuchar aquello que le interesa oír, pero es bueno no perder de vista la orilla por si acaso. Las teorías de la conspiración suelen ser mucho más estimulantes que la realidad, pero llevando una marcha corta para que no deriven en manía persecutoria. «Una cosa es lo que diga la tele y otra... entra en el Internet, métete en foros», aconseja la que fue chica Almodóvar como si fuera un oráculo. Ella, que empezó en la tele como azafata de Chicho en el Un, dos, tres, ha acabado pensando que todo lo que aparece en Internet es verdad.

La organización de los premios no tardó en desmarcarse de todo el lío, pero ahora afronta el escollo de la ceremonia de entrega. Ya se sabe que estas fiestas hacen que la gente se explaye en larguísimos agradecimientos y enarbole la bandera de todas sus causas. Y la actriz ya ha advertido que su atuendo de gala no incluirá mascarilla.

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