La alergia

Miguel-Anxo Murado
Miguel-Anxo Murado VUELTA DE HOJA

OPINIÓN

ED

21 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Quería escribir un artículo sobre la alegría, pero no he pasado del título, porque me ha salido la alergia y he empezado a divagar. Ocurre cuando uno teclea demasiado deprisa: que sale un anagrama; o sea una palabra con las mismas letras que otra, pero en distinto orden. Esto, que hoy es un entretenimiento relegado a las páginas de pasatiempos, fue antaño algo muy serio. Los místicos y los cabalistas creían que, puesto que Dios había creado el mundo pronunciando palabras, esa sería la sustancia de la que estaba hecho, y que jugando con las palabras se podía cambiar el mundo (una creencia que, secularizada, sigue en boga).

Siempre me ha interesado el anagrama, pero no creo que signifique nada. Dudo que exista algún tipo de conexión mística entre Arganda y Granada, entre Armenia y Mairena, entre Noguera y Noruega, entre Lima y Mali, entre Senegal y Leganés, entre Guatemala y la playa de la Malagueta… No me parece que Oviedo tenga forma ovoide ni que Andalucía sea particularmente alucinada.

Por otra parte, el hecho es que sí existe esa conexión entre Kioto y Tokio, y es cierto que en Alicante el sol calienta, que Roma es una ciudad apropiada para el amor, que algunos paisajes de Polonia adquieren al atardecer un color opalino y que Lisboa, en el mapa, tiene la forma de unos labios. He podido pisar París y pagar en Praga, he comprobado que las aguas de Bruselas son salubres, sé que nieva en Viena, porque lo he visto, y no tengo razones para dudar que Ecuador sea proclive al acuerdo o que Costa Rica sea socrática. No he conocido ninguna Luisa que fuese ilusa ni una Gabriela que fuese labriega, pero sospecho que alguna habrá. No sé si todo Mariano vive en armonía, todo Sergio ama el riesgo, toda Rosalía se preocupa por su salario, o todo Pedro ansía el poder…