La tilde del rapero

Francisco Ríos Álvarez
Francisco Ríos LA MIRADA EN LA LENGUA

OPINIÓN

BIEL ALIÑO | Efe

20 feb 2021 . Actualizado a las 15:19 h.

Tras el ingreso en prisión del rapero Pablo Hasel se discute si alguien debe ir a la cárcel por lo que expresa en público. Jueces, legisladores y tertulianos dilucidarán si el muchacho es merecedor de estar entre rejas por sus cantos, pero no hace falta ser jurista para saber que hay un centro de reclusión adonde deberían ir muchas personas relacionadas con el caso. Se trata de la cárcel de papel, que con mayúscula inicial (La cárcel de papel) fue una sección de la revista satírica La Codorniz. En ella acababa cuanto personaje público cometía dislates en el uso del español. Y allí deberían dar con sus huesos los muchos pecadores que tildan indebidamente el nombre Hasel (Hasél). Y también el rapero, si se prueba que es el autor original o el instigador de la infracción. 

El carné de identidad de este señor dice que se llama Pablo Rivadulla, apellido gallego que el recitador leridano cambió desde muy temprano y a efectos artísticos por Hasel. Lo inspiró un cuento árabe, según relata en una entrevista: «Había un personaje, un guerrillero, que ejecutaba a una monarquía. No recuerdo el nombre completo, pero una parte era Hasel. Me lo quedé». Y también se quedó con el afán de cargarse una monarquía, empeño en el que persevera. 

El acento gráfico que con excesiva frecuencia luce Hasel sobre la e choca con las normas ortográficas. Según estas, las hispanizaciones de antropónimos de idiomas que no emplean el alfabeto latino deben tildarse a la española: Serguéi, Tolstói, Saúd. Ahí estaría Hasel. Sin embargo, deben respetarse las tildes y otros diacríticos de los nombres en idiomas que usan el alfabeto latino, como João, Schröder o André. Caso distinto es el de los hispanohablantes a los que se les impone un nombre extranjero. Estos tienen dos opciones: mantener la grafía original (Jessica, Jennifer, Daisy) o adaptarla plenamente al español (Yésica, Yénifer, Daisi o Deisi). La elección es de los interesados.