Podría salir para ir a votar, pero no para enterrar a mi marido
Hoy, miércoles 10 de febrero, es el día más triste de mi vida, acaba de fallecer mi marido, José Vázquez León, por culpa del covid. Lo más triste es que ayer el médico me informó de que ya estaba mejor y que pronto le darían el alta, y a las 2.30 horas de la mañana me llamaron para decirme que acababa de fallecer. ¡Esto es horrible, no lo entiendo, qué injusto!
Yo estoy encerrada en casa porque di positivo en covid. Y con una llamada de teléfono al día lo quieren arreglar todo, nos dejan morir solos, abandonados.
Ahora, para ir a votar yo podría salir, pero para enterrar a mi marido no. Mis hijos y yo estamos destrozados. Pepe, descansa en paz. Marina Lorenzo Paz. A Coruña.
El covid y China
El régimen comunista insiste desde hace meses en difundir la versión de que el covid no surgió en Wuhan. El Gobierno chino propaga bulos alentados por un poder centralizado. Y nuestras sociedades abiertas que, en principio, están basadas en el contrapeso de poderes, la información contrastada y la educación en libertad, cada vez se sienten más atraídas por la desinformación y por la tentación del populismo. China quiere aprovechar la pandemia para extender su poder. Su pretensión de hegemonía tiene enfrente a unos sistemas democráticos occidentales que pierden solidez. La tercera ola de pandemia, después de la sanitaria y la social, seguramente, lo que nos dejará será el descontento político. Los científicos parece que confirman la no producción del coronavirus en un laboratorio, pero sí su difusión a partir de Wuhan. Cada día estoy más convencido de que ahora, más que nunca, es necesario volver a los fundamentos que hicieron posible la democracia. Valentín Abelenda Carrillo. Salt (Gerona).
El grito en el cielo
Ponemos el grito en el cielo cuando nos enteramos de que algunos de nuestros electos cargos públicos carecen de título universitario o el que ostentan fue obtenido «a trancas y barrancas» después de haber estado, en ciertos casos, más tiempo del debido para obtener el título correspondiente. Otros ni se matricularon y, simplemente, no tienen título.
Seamos tolerantes y consecuentes con lo que reza nuestra Carta Magna, porque yo entiendo que existe la figura del asesor para cada cargo político, uno o los que se tercien.
Pongamos un ejemplo: si somos dueños de una empresa y no tenemos ni la más remota idea de cómo dirigirla, contratamos asesores al efecto, y si la empresa no puede costearse ese lujo, la cerramos y nos dedicamos a otros menesteres. En una cartera podrá notarse el desembolso. En millones de carteras, pues eso, ni se nota.
Así, todo legal y enteramente democrático. Con título o sin él, cualquiera podrá optar a un codiciado puesto en la Administración y sólo dependerá del padrino de cada uno y no de un título universitario. Pío Pedreira Vilas. A Coruña.
Tengo una Vivienda de Uso Turístico y quiero trabajar
Soy una vecina de Santiago a la que el concello le cobra sus impuestos rigurosamente, me gustaría saber si ustedes gobiernan para los ciudadanos o solamente para unos pocos. Tengo una Vivienda de Uso Turístico (VUT) con un número de la Xunta de Galicia, intento hacer bien las cosas, pero a ustedes no se les ocurre otra cosa más que prohibir. Entiendo que tienen que regular y buscar el consenso de una ciudad, pero nos hemos preocupado por adaptarnos a las normativas y a mi entender no tendrían que regular con efecto retroactivo.
Dicen que gobiernan para las inmobiliarias y para los hoteles, a mí no me preocupa, creo que todos podemos trabajar en este concello, pero solo lo creemos nosotros. Me gustaría que algún gobierno se dedicase a cuidar a sus ciudadanos y no solo buscase el interés de los que tienen ayudas y subvenciones, porque yo y el resto de VUT lo único que tenemos es nuestro esfuerzo de cuidar a los clientes y que nos puntúen para que vuelvan a nuestras casas. Atentamente, una VUT que solo quiere trabajar para poder pagar los impuestos, los gastos de mi casa, los estudios de mis hijos... Mari. Santiago.
Importantes
El covid-19 no nos eliminará como especie pero nos avisa de que con una mutación natural, incluso a la carta, sí podría hacerlo, mostrando a navegantes creídos que somos muy vulnerables en manos de una naturaleza que nos permite admirarla por su belleza pero también temerla por su fortaleza; y a navegantes descreídos, que somos seres únicos dotados de un alma inmaterial a la que ninguna fuerza de la naturaleza podría vencer, característica peculiar que no nos hace más importantes a unos de otros pero sí a todos nosotros del resto de los elementos con los que compartimos espacio, lo que no nos garantiza la permanencia en este mundo pero sí una esperanzadora continuidad más allá de él. Luis Cabaneiro Santomé. Lugo.