La debilidad de la UE con China

European Commiss

La cumbre UE-China del 14 de septiembre no arrojará grandes avances. Esta cumbre, que se iba a celebrar en Leipzig (Alemania) de manera presencial, será telemática debido a la pandemia del covid-19. La cumbre es importante porque trata de avanzar en tres aspectos: derechos humanos, medio ambiente y relaciones comerciales. Europa sigue su camino propio con una estrategia diferente a la de EE.UU. en sus relaciones con China. Sin embargo, China es para Europa un «serio competidor económico y un rival sistémico», en palabras de Ursula Von der Leyen, la presidenta de la Comisión. Von der Leyen mantiene la estela de la política marcada en su día por Jean Claude Juncker con China. Pero la voz más fuerte contra los riesgos de las relaciones con el país asiático ha salido hasta ahora del presidente Macron. En España el debate es sencillamente inexistente y esto es preocupante, entre otras cosas porque Madrid es el punto final ferroviario del plan estratégico conocido como la nueva «ruta de la seda», para la venta de sus productos en la Península, y en el puerto de Valencia y Bilbao ya han tomado posiciones para descargar millones de contenedores que llegarán por vía marítima.

La UE ha avanzado desde su nacimiento en muchos aspectos políticos, jurídicos, económicos y sociales, pero hay dos asignaturas pendientes que distan de alcanzar niveles mínimos de eficacia: política de defensa común y política exterior común. Respecto a las relaciones con China, desde luego es desalentador el informe del Tribunal de Cuentas europeo hecho público el 9 de septiembre. Admite el alto tribunal que se ha visto incapaz de hacer una valoración completa y oportuna sobre la estrategia de inversión de China en la UE, y, por otro lado, no ha podido hacer un análisis exhaustivo y formalizado de los riesgos y oportunidades para la UE. Así de claro.

La UE y los estados miembros son competentes para hacer política propia y responder a los retos que plantea la estrategia de inversión de China y su cada vez más colonización de Europa. Y ahí radica la debilidad de Europa, porque las opiniones y los enfoques son divergentes cuando no contradictorios. El puerto de El Pireo, en Grecia, ya está en manos de China. Se calcula, porque no hay datos fiables oficiales, que China ha invertido en Europa entre 100.000 y 200.000 millones de euros entre 2010-2020. Las relaciones bilaterales de los estados de la UE con China se traducen en que no informan siempre a la Comisión de esas negociaciones, y esto impide que pueda haber una coordinación eficaz y común europea. Si a eso le añadimos que China pone palos en la rueda de la reciprocidad, el futuro que le espera a Europa si quiere pintar algo en el contexto mundial es más que preocupante. Actualmente tutorizo a dos alumnas que están haciendo su TFG de fin de carrera sobre las relaciones comerciales de la UE y de EE.UU. con China. Ambas son gallegas, de Cee y de Ribeira, lo cual es un orgullo y una esperanza. Deberíamos preguntarnos si queremos ser cola de león o cabeza de ratón.

Por Luis Grandal Periodista y profesor de Periodismo Internacional en la Universidad Carlos III

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