«No me preocupa y mucho menos me perjudica que me incluyan en el masculino de toda la vida»
OPINIÓN
Irene, no me representas
Veo atónita tus intervenciones televisivas y leo tus ocurrencias varias; no vacilo en tutearte porque a mí me tratas de hermana, que por cierto no lo soy, o de tía, no sé qué me gusta menos. ¿Así cómo te voy a decir ministra? Más bien me parece estar contemplando desde mi desagrado un reality show.
Irene, lo importante es el trabajo bien hecho, no si lo hace el ministro o la ministra. No me preocupa y mucho menos me perjudica que me incluyan en el masculino de toda la vida, me gusta nuestro lenguaje, no me lo toques. ¿Uso discriminatorio del lenguaje? Nunca me he sentido discriminada. Los límites me los pongo yo, no las palabras en femenino o en masculino.
Tus guías, tus manuales, tus formas, tu falta de coherencia y tu superficialidad suponen una pérdida de credibilidad en la política; credibilidad que ya de por sí está en peligro de extinción. ¿Intentas despistarnos de lo realmente importante? ¿Es una estrategia propagandística? Estoy harta y hastiada de escuchar un día sí y otro también tus propuestas y anteproyectos de ley, así le llamáis. Eso sí es un mal uso del lenguaje, yo le llamo mediocridades e infantilismos.
Irene, no soy una víctima, no pertenezco a un «grupo desfavorecido» por ley o porque tú lo digas, soy mujer. Yo elijo lo que me gusta, con quién estoy y lo que me pongo, la moda no me obliga, ni nadie. Si es así, entonces hay un problema de educación de nuestro potencial y capacidades, educación en autoestima, educación en la propia confianza. El inicio es ese, no enarbolar banderas y estandartes —que asemejan amenazas—, no gritar por las calles un día que yo no quiero que sea el Día de la Mujer porque mi día son todos los días y sobre todo por el camino al que lo estáis llevando. Si alguien os cosifica sois vosotras mismas.
Te repites mucho, Irene, no sé si es por falta de vocabulario o por falta de argumentos, el caso es que te entiendo a la primera, lo que no significa que te comprenda. Somos inteligentes, no necesitamos compararnos ni competir con nadie, ¿para qué? Nos infravaloras. Provocáis confrontaciones con ellos y entre nosotras. Irene, no hables en mi nombre. A mí no me representas, ni a muchas más. Mónica Riveiro Santamarina. Vigo.
Ante el cierre de las centrales térmicas
Las centrales térmicas deberían ser sustituidas por una red de minicentrales que generarían electricidad renovable a costa de quemar biomasa, como residuos industriales, agrícolas, urbanos, forestales, agroalimentarios, de limpieza de ríos, costas y montes, ya que la biomasa puede ser sólida, líquida o gaseosa. Estas minicentrales podrían ser un vagón de ferrocarril que se estacionaría en lugares estratégicos próximos a las líneas férreas generales, donde grupos de operarios aportarían la biomasa por tren o por carretera mediante camionetas eléctricas.
Estos vagones tendrían una caldera para quemar la biomasa y por ciclo Rankine se produciría vapor que movería turbinas que accionarían generadores eléctricos que verterían la energía eléctrica a la red de una manera similar a como lo hacen los aerogeneradores. Estas minicentrales térmicas podrían ser privadas o públicas.
He visitado tres veces la central térmica de Andorra (Teruel) y siempre les he hecho a los ingenieros la misma pregunta: ¿podría funcionar quemando biomasa? Y la respuesta siempre ha sido afirmativa. Entonces, ¿por qué se va a cerrar y desmantelar? Porque la energía necesaria para preparar y transportar la biomasa a la central sería muy superior a la energía eléctrica generada. Por eso hay que descentralizar la central en pequeñas centrales que estén más cerca de la biomasa. Santiago Barranco Arroyo. Zaragoza.