Sorpresas electorales


No hubo sorpresas respecto a cuál iba a ser la fuerza ganadora en las elecciones del pasado domingo en Galicia. Todos sabíamos que ese papel le iba a corresponder al PP encabezado por Alberto Núñez Feijoo. Pero es cierto que los resultados de verdad -los que valen- no se conocen hasta que se han contado los votos. Y se contaron, claro. Y el vaticinio favorable a Núñez Feijoo se cumplió con rotundidad, es decir, con el mayor porcentaje de votos (47,98 %) y 41 escaños. Se diría, pues, que no hubo sorpresas… Aunque sí las hubo en otros ámbitos y deben considerarse porque tienen su significado.

Empecemos por la subida del BNG, ahora la segunda fuerza política, que triplicó sus escaños y superó al PSdeG-PSOE. Es una novedad inocultable, sobre todo por lo que significa en la «reordenación del voto de izquierdas» que conformará la oposición. El BNG, con 19 escaños y una larga trayectoria nacionalista detrás, tratará de mejorar su futuro y asentarse en una posición más fuerte, lo que probablemente dificultará la recuperación de otras fuerzas, como el propio PSOE o como la Galicia de las Mareas vinculadas a Podemos que encabeza Antón Gómez Reino y que han descarrilado.

¿Dónde estuvieron, pues, las novedades o las sorpresas? En el PSdeG, que ha quedado por debajo de los nacionalistas, con 15 diputados. Algo que requiere una explicación que debiera emanar de los propios socialistas, también de los que gobiernan el Estado. Porque la errática sagacidad de Pedro Sánchez confunde a propios y extraños.

Finalmente, es inevitable echar una ojeada a los resultados de la coalición Galicia en Común (la marca de Podemos, heredera de En Marea y de AGE), que pasó de ser la segunda fuerza en el Parlamento gallego a convertirse en irrelevante (la misma situación en la que han quedado Ciudadanos y Vox). Quizá Pablo Iglesias articule una de sus explicaciones mágicas para convertir lo sucedido en un éxito. Pero la realidad es la que es. Y, por si faltaba algo, leo que Íñigo Errejón ha sentenciado a Pablo Iglesias tras los malos resultados en Galicia y el País Vasco al afirmar: «Podemos no existe, se llama UP y tiene los resultados de IU». Si esto no se llama navegar en río revuelto que venga Dios y lo vea. Pero consiguen que uno sienta curiosidad por el futuro.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
14 votos
Comentarios

Sorpresas electorales