Más «Bola de cristal»


Una de las lecciones de intendencia aprendidas durante el estado de alarma fue la relevancia de tener fondo de armario y despensa de los cuales poder ir tirando cuando las cosas se ponen cuesta arriba. En materia de programación, la cadena mejor preparada para sobrevivir durante más tiempo sin salir de casa es Televisión Española. Su archivo, rebosante en cantidad y calidad, le permite resolver dignamente varios programas a base de nostalgia. Y no lo desaprovecha. Después del éxito y el reconocimiento que tienen títulos como Cachitos de hierro y cromo, Viaje al centro de la tele y Cómo nos reímos, la cadena estrenó hace pocas semanas un nuevo espacio que exprime el repertorio antiguo: Tesoros de la tele.

Si otros formatos recopilan sucesiones de pequeños momentos cómicos o curiosos de diferentes programas con comentarios a pie de página y chascarrillos que han hecho historia, esta nueva propuesta se basa en el formato monográfico de algunos de los grandes valores y tiene una vocación más documental. Hasta ahora ha repasado los programas de José María Íñigo y el Un, dos, tres de Chicho Ibáñez Serrador y esta semana llegó a La bola de cristal y su Bruja Avería. Baluartes todos ellos que hicieron historia y siguen alimentando los recuerdos de una generación, aunque empiecen a correr el riesgo de romper la cinta de tanto rebobinarla.

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