El BCE multiplica panes y peces

OPINIÓN

ADRIAN PETTY | Efe

06 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

«El mayor milagro -decía Johann P. Richter- es que la gente sigue creyendo en los milagros». Algo normal, pensaba yo, cuando los milagros los hacía Dios bendito; pero un hecho extraordinario cuando la encargada de multiplicar los panes y los peces es una señora tan elegante y escuchimizada como Christine Lagarde. También me resulta raro que algunos lectores, que consideran medieval y anticientífica mi fe en Dios, crean a pies juntillas en el BCE, y que la mayoría de los economistas y políticos que analizan esta crisis estén convencidos de que hemos dado con un método barato, infalible, sin contraindicaciones, sin generar desigualdades, sin riesgos, y sin necesidad de pasar por ningún parlamento, para repintar la UE y dejarla niquelada.

La clave del milagro consiste en recoger de los bancos y los estados -en la ventanilla 1- apuntes contables de deuda impagable y bonos basura, para entregar a cambio -ventanilla 2- un billón trescientos mil millones de euros. Y el pico de credulidad cívica se observa cuando, mientras se pronostica que la contracción del PIB europeo será del 8,7 % este año, con una recuperación del 5,2 % en el 2021, y del 3,3 % en el 2022, se invita a los ciudadanos a decir, con Ingrid Bergman y como si nada pasase, que «el mundo se derrumba, y nosotros nos enamoramos».