Cartas al director: «Las personas mayores también necesitan pasear»

La Voz CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

M. Dylan | Europa Press

25 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Nos estamos volviendo locos

Primero los asustaron, colocándolos como el objetivo del coronavirus. Que eran ellos los que iban a morir. No se cansaron de recordárnoslo en todos los sitios. Por suerte, con el paso de los días hemos visto casos de personas muy mayores, incluso de algunas que sobrepasan la centena, que han superado la enfermedad.

Han dado un paso permitiendo que los niños salgan a dar pequeños paseos, ¿sería mucho pedir lo mismo para los mayores? Defienden la negativa alegando que es para protegerlos, pero si esto se alarga mucho más podrán conservar su salud física, pero no la mental: ansiedad, nervios, depresión...

Hay personas mayores que ya veían limitada su vida social. En cambio hay muchas otras, de 70, 80 o 90 años, que gozan de buena salud y salían cada día a la calle. Salían a pasear, se juntaban con sus amigos, jugaban la partida… y, de repente, se les trunca la vida por la mitad.

Son personas mayores, que les queda menos vida de la que han vivido y parece que se la estamos acortando todavía más. Es necesaria una alternativa a esta situación, un resquicio de normalidad para que vean que esto va a pasar, porque pasará. No pedimos que puedan ir a un bar o hacer largos viajes, bastaría con un paseo. Elisa Balado Castro. Padrón.

Necesito cultivar el huerto para llegar a fin de mes

Soy un jubilado con una pensión con la que tengo que hacer muchos equilibrios para poder llegar a fin de mes, como tantos gallegos. Tengo un huerto a 4 kilómetros de mi casa y en él, además de frutales, cultivo patatas, hortalizas, legumbres, etcétera, de los que nos abastecemos en casa durante gran parte del año.

Cuando voy al huerto, cojo el coche en el garaje de la casa donde vivo y voy hasta allí sin parar en el trayecto. Meto el coche en el huerto, hago las labores necesarias y vuelvo para casa: riesgo de contagio, cero.

Cuando comenzó el confinamiento tenía patatas nacidas, los frutales de hueso con frutos cuajados, espárragos para recolectar y un pequeño túnel con hortalizas. Todo esto se ha perdido, por falta de riego y tratamientos.

Ahora estamos a mitad de temporada y, ya que la Xunta sigue sin permitir cultivar los huertos (cosa que no hacen otras comunidades), me gustaría saber con qué criterio justifica la medida, ya que es la actividad donde menos riesgo hay de contagio. Una persona sola, a mucha distancia de otras y trabajando al aire libre. Y es un trabajo muy serio, no un pasatiempo. Firmado: uno, de tantos, que cultivamos huertos por necesidad, no por placer. Julián Benéitez Villanueva. Vilagarcía.

El debate sobre la salida de nuestros niños

Soy médico internista y desarrollo mi actividad en las urgencias del Chuac. Parece que en las últimas dos semanas el escenario va tirando más al verde que al negro, pero hasta ahora los pequeños de la casa solo veían este último color. Estimamos que puede existir un 20 % de infección asintomática en nuestra población, nada que ver con el 1 % estimado previamente en otros trabajos. Pero mi hijo se llama Mateo, no se llama «vector». Tiene 2 años y la misma probabilidad de transmitir enfermedad que el lector de esta carta. La duda sobre la responsabilidad y la razón de los adultos ha sido el verdugo de nuestros pequeños. Si yo como padre, de forma razonable y

responsable, permito que el niño me acompañe a un recado manteniendo las medidas de distanciamiento social, genero el mismo

riesgo que otro adulto. Es obvio que no es tiempo de parques infantiles ni de patinetes, pero no debatimos eso. No seamos injustos con los únicos que de momento se han ganado el sobresaliente. Ignacio Ramil Freán. A Coruña.

¿Cómo enviar tus cartas al director?

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  • Por correo postal a la siguiente dirección: Avenida da prensa, 84 y 85. Sabón, 15143 Arteixo (A Coruña).

Hartos de tantos deberes

Estamos hartos de que todos los lunes, e incluso domingos, nos pongan tareas que se acumulan y temas nuevos y complicados. Llevamos mucho tiempo en casa y estamos preocupados por familiares de edad avanzada o amigos que padecen problemas. Si juntamos todo eso, da un estrés horrible.

Voy a 2º de la ESO y la semana pasada me llegaron tres tareas el domingo. Y llega el lunes y tengo que hacer un cuadro y un cómic, y encima para el viernes, que si no, no hay tiempo a corregir (en período de clase normal serían para dentro de dos semanas mínimo). El jueves pasado, estudiando los isótopos en Física y Química, nadie entendía nada porque la explicación de manera virtual no se entiende. Después, para rematar, un examen. Y nada, con esto solo quería desahogarme. Hugo Núñez. Barcelona.

¡A empezar de nuevo!

Tras poco tiempo —100 días— de alcanzada una investidura tan variopinta como forzada, a España solo le queda tratar de minimizar y frenar los efluvios populacheros y rupturistas de ese conglomerado connivente con todo el proceso desintegrador de la unidad y capacidad de supervivencia del Estado español.

Así de denigrante era ya, antes de la irrupción de la pandemia del coronavirus, la situación política de España, por lo que no nos queda otro remedio que, aparte de capear el temporal con actitud positiva, elaborar una alternativa. Hay que renovar tanto las ofertas como al personal político. No podemos suponer que el nuevo y tan remendado traje gubernamental pueda sobrevivir mucho tiempo, y nunca una legislatura completa. Manuel Landeira García. Santiago.

La petición de los políticos de despolitizar la crisis

Nuestros políticos llaman a la unidad para luchar todos juntos contra el coronavirus. La oposición apoya las medidas del Gobierno, pues los ciudadanos no quieren politizar esta crisis sanitaria. Pero, al mismo tiempo, la oposición busca un equilibrio entre preguntas críticas y una actitud de construcción, que no es respondida de inmediato por Sánchez. Provocar resistencia no es la mejor manera de actuar en esta crisis tan peligrosa. Mejor políticas imperfectas en las que el ciudadano pueda estar de acuerdo, que políticas perfectas que despiertan la ira. Los líderes, que pidieron piadosamente a sus colegas que no politizasen esta crisis, son ellos mismos los que hacen todo lo contrario. Me temo que no entienden a su propio país. Ramiro Sampedro. Maastricht (Holanda).

Cuatro calles dedicadas

Propongo dedicar un cruce de cuatro calles a todos aquellos que están ayudando estos días: una calle dedicada a la Sanidad (médicos, científicos, enfermeras, celadores, personal de ambulancia); otra a la Logística (fuerzas armadas, Policía, Guardia Civil, bomberos, voluntarios, repartidores, transportistas, carteros); otra a la Enseñanza, y otra a la Juventud. Pienso que así quedaría reconocida toda la gente de bien. Fernando Domínguez. Cambre.

Usen las mascarillas

Tras seis semanas de cuarentena en España y más de ocho en Italia, se siguen infectando de coronavirus más de 5.000 personas al día y falleciendo cientos: algo no termina de ir bien o no se está haciendo bien. La gente se sigue contagiando en tres puntos: hospitales, supermercados y farmacias. Y en esos puntos gran parte van sin mascarillas, o las llevan mal colocadas, o no guardan la distancia de seguridad. La gente no se contagia sola por la calle. Por favor, lleven mascarillas ajustadas, pueden estar infectados y no sufrir la enfermedad pero transmitírsela y hacer enfermar o morir a otros. Jesús Ángel Yáñez López. Oleiros.