Casado, una jugada de alto riesgo


A Pablo Casado le gusta jugar fuerte. Cuando se celebraron las elecciones autonómicas del 2019, decidió marginar a la presidenta del PP en Cantabria y designó candidata a la célebre atleta Ruth Beitia. Le salió mal, pero marcó estilo. Después, cuando había que designar portavoz en el Congreso, pensó en Cayetana Álvarez de Toledo. Se oponía casi toda la dirección del partido, pero él impuso su autoridad. Ahora se trataba de decidir el candidato a lendakari. En principio no quería a Alfonso Alonso, presidente del PP en Euskadi, lo tuvo que aceptar por la presión del partido vasco, pero se la guardó y el domingo por la tarde le comunicó que ya no era candidato. Una jugada de alto riesgo a 40 días de las elecciones. Quizá un acierto, porque Iturgaiz consiguió en 1998 un total de 16 escaños, casi tantos como Jaime Mayor Oreja (19 escaños) cuatro años después. El 5 de abril sabremos si ha sido un éxito o se equivocó.

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