Vamos a ver


Ocurrió esta semana, en uno de esos días en los que te frotas los ojos ante lo que alguien acaba de decir o te pellizcas, porque aquello no puede ser verdad; uno de esos días en los que te has escuchado varias veces un mismo arranque de frase: “Pero vamos a ver, hombre”, para responder a una afirmación sin pies ni cabeza, delirante. Uno de esos días en los que vuelves a casa conduciendo mientras la radio te dispara metralla del debate de investidura y te preguntas si te habrás vuelto loco, porque te parece estadísticamente más probable que lo contrario. Un día así de esta misma semana, alguien tuvo la delicadeza de hacerme llegar el monólogo de Ricky Gervais en la entrega de los Globos de Oro. Aunque se alejaba del tono que prefiero, su contenido me reconcilió con el mundo.

Ricky Gervais hizo reír mucho a los actores, actrices, directores, productores y demás elementos de la farándula hollywoodiense. Pero las risas se fueron haciendo cada vez más nerviosas hasta caer en una especie de gemido escandalizado cuando les dijo que no tenían ni idea del mundo real y que, por tanto, nada podían decir a la gente de la calle, porque muchos de ellos, además, habían ido menos a la escuela que Greta Thunberg. Así que, por favor, que se limitaran a recoger su premio y a dar las gracias a su agente y a su dios y que se piraran de allí sin largar sermones políticos.

Llegó a decirles que trabajan para Disney, Amazon o Apple y que si el ISIS lanzara una plataforma de televisión, también trabajarían allí. Pero, eso sí, son muy progresistas y correctos los del mundo del abusador Harvey Weinstein, los guapos amigos de Epstein, suicidado mercader de menores. Reconfortante.

@pacosanchez

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