¿Nuevas elecciones?

OPINIÓN

Marta Fernández Jara - Europa Pr

Dicen nuestros políticos (tal vez, la mayoría) que no quieren unas nuevas elecciones -¡ni de coña!- y, sin embargo, da la impresión de que actúan como si estuviesen haciendo todo lo posible para que sean inevitables. De hecho, a muchos españoles ya nos tienen casi convencidos y, en verdad, si no las convocan, no será porque no las consideren necesarias, sino por el claro temor a que se les vuelvan en contra y les ofrezcan un resultado todavía más complejo o enredado. Por esta razón, y solo por esta, creo seguro que no encadenaremos una tercera cita electoral.

Pero como las cosas pueden estar yendo peor de lo que creemos, con una sucesión de acuerdos difíciles o imposibles de lograr y sostener en el tiempo, y con toda clase de riesgos, tensiones o descarrilamientos, podemos preguntarnos dónde están las grandes estrategias políticas compartidas. Parece ya demasiado claro que cada partido tiene las suyas, que ni siquiera son de piñón fijo, ni duraderas. Porque si al menos cada uno tuviese un plan no incompatible, tal vez cabría salir de este circuito de severos placajes. Pero mucho me temo que no es así. Y cada uno parece tener un plan mutante que se va acomodando a las ventajas que se puedan obtener en cada momento o en cada negociación.

Y lo peor de todo. Da la impresión de que las estrategias ni siquiera existen o no están claramente formuladas. Es como si estuviésemos condenados a vivir en un mundo de sondeos permanentes (ni siquiera sé si fiables) para averiguar qué es posible, qué no lo es, o qué es claramente inalcanzable. Si al menos cada uno mantuviese un plan claro, público, negociable y/o acordado, que se acomodase a los intereses del conjunto, otro gallo cantaría o estaría en el buen camino de hacerlo

El presidente Sánchez esperaba que, con este segundo intento, se libraría del embrollo anterior, pero no está siendo así. Hasta él mismo reconoce (y no es necesario que lo diga públicamente) que se ve apretado entre la espada y la pared, y que no es precisamente la confianza lo que crece en derredor, en términos de pactos políticos.

Por todo esto aún surge a veces la cantinela de un pacto PSOE-PP para reencauzar la política del Estado. Pero esto no acabará de formalizarse, ni se ve que tenga un futuro inmediato, porque cada uno ha hecho su apuesta y ahora solo les queda someterse al veredicto del tiempo y de la Historia. Y mientras, a verlas venir.