Hable con su partido, Pedro

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

ANGEL MANSO

21 nov 2019 . Actualizado a las 08:47 h.

Me ha gustado la frase de Pedro Sánchez en la Cumbre de la Empresa Familiar Europea: «No hay progreso económico duradero sin progreso social». Sobre ese principio se puede redactar todo un programa de gobierno, y eso es lo que se espera de su alianza con Unidas Podemos: unas medidas sociales que apuntalen las reformas económicas, o al revés, unas medidas económicas que lleven dentro medidas de avance social. Suena bien. Es más: un gobierno, y mucho más un gobierno de izquierda, no puede decir otra cosa cuando las estadísticas de familias en el umbral de la pobreza estremecen, y corren el riesgo de empeorar si la ralentización económica continúa y se sigue frenando el mercado laboral.

Ahora bien: para poner en práctica esa política, el presidente tiene que reconocer (y reconoce) que no lo puede hacer solo con sus 120 escaños. Las reformas económicas necesitarán el consenso del Partido Popular para que tengan duración en el tiempo. Necesitarán el beneplácito y la credibilidad del sector empresarial, sin los cuales es difícil que se anime a invertir. Y necesitará que sus socios de Unidas Podemos piensen lo mismo y con el mismo procedimiento: sin crispación.

¿Se dan esas circunstancias? El PP estuvo dispuesto a pactar al menos media docena de reformas de las llamadas «de Estado», pero se enfrió después de que hayan pasado diez días de las elecciones y Pablo Casado no recibió ni una llamada telefónica de la Moncloa. El empresariado tiene ganas de echar una mano por su propio beneficio, pero no acaba de fiarse de un gobernante que pasó de demonizar a Podemos a convertirlo en su compañero de alcoba. Es muy difícil, además, que la mayoría de los emprendedores bendigan una alianza con quien atacó ferozmente a los «poderosos» y al sistema constitucional. Y Unidas Podemos tiene que cambiar esa parte de su discurso basada en principios como aquel de «el miedo ha cambiado de lado». Donde Sánchez coloca las reformas sin crispación, los podemitas todavía no utilizan un lenguaje similar. Lo único que hizo Iglesias ha sido anunciar a sus militantes que renunciará «a algunas cosas».