Esto se pone feo


Hace dos años a estas alturas estábamos discutiendo si se había celebrado un referendo en Cataluña o aquello había sido una bufonada. Y nos pasábamos los días debatiendo sobre si había violencia o eran achuchones lo que policía y manifestantes se repartían. Y dos años más tarde no avanzamos ni un paso en la solución del conflicto y, lejos de ello, nos disponemos a afrontar unos tiempos que se antojan convulsos.

Tiempos agitados no solo por lo que prevemos a raíz de los acontecimientos de los últimos días, que ha llevado a un incremento de la tensión social, sino también por el papel que están jugando los partidos políticos con el asunto catalán. Desde Vox a ERC. Todos. Todos han visto la ocasión de rentabilizar la situación para mejorar sus perspectivas electorales. Y aparcan la responsabilidad institucional para hacer cálculos y actuar en función de sus propios intereses.

Los socialistas temen que la crisis se agrave por la sentencia que conoceremos en los próximos días y Sánchez se dedica a enviar a los responsables de la revolución de los señoritos diferentes mensajes. Desde el que no jueguen con fuego y condenen la violencia hasta el de ayer mismo de que «lo hemos estudiado y el Gobierno en funciones puede aplicar el 155 sin problemas». Mensajes ausentes de la rotundidad precisa para que los promotores y defensores de las algaradas lleguen a comprenderlos, pero que dejan a Sánchez en un terreno ambiguo que cree que le favorecerá en las urnas.

Porque la situación, aún con los últimos acontecimientos, no justifica la aplicación del 155. Lo entiende hasta Casado, que en un ‘sí pero no’ pide la aprobación de la ley de seguridad nacional para intervenir los Mossos y de paso las cuentas de la Generalitat, como exigieron ayer mismo. Esto le permite, al tiempo, alejarse de cara al 10-N de Rivera, quien después de más de un año explicándose por qué no promovía una moción de censura contra Torra, pues ahora, agobiado por los pronósticos, nos viene con la dichosa moción.

Unidas Podemos y ERC navegan entre dos aguas, para intentar no perder apoyos, mientras que para JxCat, la CUP y los otros líderes de la derecha burguesa independentista -insisto, derecha burguesa- cuanto peor vaya la cosa, mejor para ellos. Y en eso están. Como Vox, que esos sí que sueñan con el zafarrancho total.

El panorama se presenta muy poco alentador. Y además se oscurece notablemente cuando vemos que nuestras fuerzas políticas se instalaron en la rentabilidad electoral. Para mí, que esto se pone feo. Muy feo.

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