Lágrimas de campeones


La final del Mundial de China se convirtió en el partido de baloncesto más visto de la historia en España, otro oro para un deporte que difícilmente logra ir más allá de la medalla de plata en materia de audiencias deportivas. Con este triunfo, Cuatro redondeó su apuesta por este campeonato y por la oportunidad de hacer más visible una disciplina cuyos protagonistas se labran el éxito con los mismos méritos e idénticas mellas que las estrellas mimadas del fútbol.

La retransmisión buscó momentos conmovedores a pie de pista y Ricky Rubio se lo dejó en bandeja cuando dedicó la victoria a su madre fallecida. «Sé que desde allí arriba estará muy contenta», dijo con entereza. La tecnología impidió redondear la emoción cuando, acto seguido, le colocaron al base español el pinganillo para que saludara en directo a su padre. Los fallos de conexión redujeron el momento a un frío y desconcertante silencio. Mientras el padre le deseaba «¡felicitats!» al vacío, el hijo, que no escuchaba nada, intentaba zanjar la situación con un «da igual, ya hablaremos luego».

Pocas horas después, Cristiano Ronaldo abrió su coraza ante la cámara en una entrevista emitida anoche en el Reino Unido. El presentador Piers Morgan le mostró un vídeo, inédito para él, de su padre fallecido. Y el jugador de acero lloró por el hombre al que apenas pudo conocer y que nunca lo vio triunfar.

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