40 años entre microplásticos

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

XIAOGUANG DUANMATTER

05 sep 2019 . Actualizado a las 13:15 h.

Instituciones y personas sostienen que «el mejor plástico es el que no se consume». Sucede que tal aforismo llega tarde. Desde hace años estamos instalados en la Edad de Plástico, con grandes avances para la humanidad. Otra cuestión es como los beneficios y los efectos derivados han sido gestionados. Gestión similar a la que hemos hecho con los vertidos de nuestras aguas urbanas deficientemente depuradas y tratadas. Agravado por el aumento de la población en las grandes conurbaciones, con sus traídas de aguas, generalización de electrodomésticos, sus detergentes y los volúmenes de agua utilizados y vertidos a ríos y rías. Por ello la toma de conciencia sobre el cambio global y la contaminación, incluidos la reciente de los plásticos, debe llevarnos a evaluar y paliar en lo posible sus efectos en los ecosistemas.

Las sociedades humanas han desarrollado, conforme a su conocimiento, materiales adecuados a sus necesidades. Y los plásticos, materiales orgánicos moldeables, tienen gran cantidad de aplicaciones. En los inicios de los plásticos están materias naturales como la laca o la goma arábiga, luego el marfil artificial o galalita, obtenido de una proteína y formol, el celuloide o parkesina, el PVC, y al fin la baquelita, en honor a su creador Leo Baekeland, el primer plástico fabricado en serie ya en 1907. Y como todo material utilizado en cantidades ingentes, genera residuos.

Los científicos observaron pequeñas partículas de plástico en el océano ya en la década de 1970, pero su investigación comenzó en 2004 con un estudio pionero dirigido por el ecólogo marino Richard Thompson. Para describir las pequeñas partículas de plástico y diferenciarlas de los grandes desechos de plástico, como redes de pesca, botellas y bolsas, los autores las denominaron «microplásticos» (partículas de menos de 5 milímetros)