Blanqueando «MasterChef»


De todas las ediciones emitidas de MasterChef Junior, uno de los momentos más recordados fue aquel en el que el murciano Juan Antonio, entonces de 10 años, vio con repelús cómo la anguila que tenía sobre su cocina estaba viva y coleando, por lo que antes de cocinarla tenía que decapitarla. En una tesitura equiparable se encontró la gallega Teresa en la última entrega de concursantes adultos cuando se enfrentó al reto de despellejar una liebre ya muerta y sacarle todas «las cosas de dentro». El juez Pepe Rodríguez justificaba la cirugía subrayando la parte más evidente de la cadena alimenticia: «Hay que enseñarle a la gente que cuando comes un plato de liebre hay que cazarla, limpiarla y eviscerarla. No viene envasada», aseguraba.

El defensor del espectador de TVE opina lo contrario. Al hilo de algunas protestas del público, ha pedido al concurso culinario que no vuelva a ofrecer imágenes como las de la anguila o la liebre y que evite escenas de casquería que considera «innecesarias» y pueden herir sensibilidades al otro lado de la pantalla.

Desde que Hollywood tocó fondo con escabechinas cinematográficas en las que los animales morían por decenas, las películas tienen que llevar el sello que garantiza que ningún ser vivo ha sufrido maltrato durante los rodajes. Más difícil parece blanquear un programa de cocina escondiendo los chuletones.

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