Tranquilos, Sánchez está en Doñana


Nos asegura el ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, a la sazón secretario de Organización del PSOE, que no hay ningún motivo para la alarma. Que aunque España lleve cuatro meses con un Gobierno en funciones -que en realidad son cuatro años de parálisis política por la falta de una mayoría estable-, aunque la situación de bloqueo esté generando un grave perjuicio a muchas autonomías y lastrando el crecimiento económico de España, y aunque queden poco más de 40 días para que se cumpla el plazo de dos meses tras la investidura fallida que obligaría a convocar unas nuevas elecciones y alargaría esta situación agónica hasta bien entrado el año 2020, no debemos preocuparnos en absoluto. Que podemos seguir disfrutando sin angustia de nuestro baño diario en la playa, nuestro paseo por el monte, nuestra cervecita y nuestra ración de gambitas. Sostiene el bueno de Ábalos que debemos estar tranquilos aunque la cuenta atrás hacia el desastre avance de manera inexorable porque todo se solucionará «en el último minuto».

Es posible que así sea. Pero a mí, que soy uno de los millones de españoles que están disfrutando de sus vacaciones, no me tranquiliza en absoluto que esa, la de botar el balón sin hacer nada positivo para dejar que el tiempo se agote confiando en que la canasta entrará en el último segundo, sea la estrategia de un presidente del Gobierno que lleva ya más de un año al frente del Ejecutivo sin haber sido investido por el Parlamento como consecuencia de su victoria en unas elecciones generales. Es cierto que Sánchez es un gran aficionado al baloncesto. Pero yo, qué quieren que les diga, soy de los que sufro, me preocupo y me temo lo peor cuando la selección española va dos puntos abajo a falta de 20 segundos y veo al base pasándose el balón de una mano a otra a la espera de que una genialidad personal resuelva el partido en el pitido final.

Personalmente, considero una absoluta irresponsabilidad que Pedro Sánchez no dedique todo su tiempo a negociar con quienes deberían apoyar o permitir su investidura y que, sin embargo, se reúna con todo tipo de asociaciones, incluidas SEO BirdLife y Amigos de la Tierra que, por muy respetables que sean, no votan en el Parlamento. Pero entiendo que ese aquí no pasa nada y esa pachorra que exhibe Ábalos es la mejor forma de justificar que Sánchez esté ahora mismo de vacaciones en el palacio de las Marismillas junto a su familia y su perrita Turca. Sánchez ha pensado que si todo se va a resolver en el último minuto, ¿por qué iba renunciar él a unas jornadas de asueto en Doñana que, además, si la cosa se pone fea, podrían ser las últimas?

Es posible que, en efecto, Sánchez acabe metiéndola en el último segundo. Entre otras cosas, porque Unidas Podemos y unos temerosos independentistas le acaben dejando pista libre para ello. Pero ni el futuro de España es un juego, ni eso daría lugar a un Gobierno estable. Sería algo así como una victoria pírrica que serviría para que España pasara de ronda, pero a la espera de enfrentarse en semifinales al Dream Team.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
32 votos
Comentarios

Tranquilos, Sánchez está en Doñana