Morir con dignidad

I. Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLAS

OPINIÓN

08 jul 2019 . Actualizado a las 07:43 h.

Acaba de conocerse hace unos días que un vecino de Malgrat de Mar (Barcelona), enfermo terminal que ya no puede valerse por sí mismo, suplica a los políticos que legalicen la eutanasia para poner fin a su sufrimiento y así poder morir dignamente. El hombre, con toda su consciencia, considera que decidir sobre su propia muerte en unas condiciones como las suyas es un derecho fundamental, reflexión que suscribo al cien por cien.

 Llegados a este punto y tras escuchar el caso por parte de su protagonista cabría hacerse las siguientes preguntas: ¿Quiénes somos los demás para opinar acerca del extremo sufrimiento ajeno que padece? ¿Y si fueran los enfermos nuestros seres más queridos opinaríamos lo mismo?

No se trata de legislar frívolamente en este sentido. Lo que se debiera llevar a cabo es una reforma legislativa que, tras un dictamen de varios facultativos que dejaran claro que la enfermedad es irreversible y conlleva importantes padecimientos, permitiera a los médicos y familiares poner fin al calvario de un ser humano que sabe que sus horas están contadas y que aun así se ve obligado por ley a sufrir lo indecible.

La vida puede ser maravillosa, pero el último tramo de un viaje hacia una muerte espantosa debiera ser susceptible de evitarse si el deseo de quien lo está sufriendo es ese.

Una última reflexión: si de un tiempo a esta parte se han conseguido tantos derechos para gente que los tenía cercenados, ¿por qué olvidarnos de quien se quiere ir en paz y rodeado de los suyos? A mí que me lo expliquen.