«Bromance»


Últimamente se han percibido algunos intentos de implantar en el español una voz de moda en algunos países de habla inglesa, bromance. Esta palabra da nombre a una relación íntima, no sexual, entre varones. Surgió a principios de siglo. Se aplicó inicialmente al vínculo entre los jóvenes que se pasaban el día juntos y enganchados al monopatín, los skaters, pero ha acabado usándose en otros ámbitos. Uno de los bromances más populares es el que se atribuye a Obama y al que fue su vicepresidente, Joe Biden.

 Bromance es un cruce en el que aparecen elementos de brother (‘hermano’) y romance, que significa lo mismo que en español. Del inglés ha saltado a otros idiomas conservando la misma forma. En español podrían crearse por el mismo procedimiento alternativas como hermance o fratermance, a las que no vemos futuro.

 El término recibió un impulso definitivo en el cine y la televisión, donde numerosas películas y series se centraron en relaciones de este tipo. Incluso uno de los premios People’s Choice Awards ha sido dedicado al mejor bromance en televisión. La cadena MTV emitió hace años Bromance, un programa de telerrealidad. También es el título de una serie de televisión taiwanesa, cuyo personaje principal nació niña, pese a que una adivina había predicho a su familia un varón, que de adulto sería un hombre de éxito y un líder. Cuando se enteró del sexo del bebé, la adivina corrigió sobre la marcha: la niña no sobreviviría a la infancia a menos que pasase por varón, lo que debía mantener hasta los 25 años. Para entonces cambiaría su sino. Pasa el tiempo y la rapaza conoce a un líder de una tríada y a su hermana, que creen que es un hombre. La hermana se enamora de ella y el hermano se convierte en su mejor amigo. Cuando está próxima a llegar a los 26 años, la chica espera revelar su verdadero sexo... Y hasta ahí se puede contar de ese bromance.

Entre nosotros, el bromance no debería pasar de la anécdota. Es evidente que la importación del término resulta innecesaria, pues no añade nada a intimidad, que ya Autoridades definía como «amistad estrecha de corazón», o amistad íntima, para cuyos protagonistas, los amigos íntimos, tenemos desde dos superlativos, amicísimo y amiguísimo, hasta varias expresiones alternativas, como amigos de uña y carne o amigos del alma. Lástima que hayan caído en desuso otras tan añejas como amigos de gancho y rancho y amigos del asa.

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